MORAGUES, Jaime A. Dr – INVITADO del MES – Enero/Febrero 2017

Enero 1st, 2017

…………………….“POLÍTICAS ENERGÉTICAS. ENERGÍAS RENOVABLES”……………….

Por Dr. Jaime Moragues

El cuidado del medio ambiente ya no se erige como una alternativa opcional. Datos recientes confirman la necesidad del alerta que se conoció en el encuentro sobre el Clima, celebrado en París a fines de 2015. A fines de 2016 se advirtió que dicho año fue “el más caluroso desde que se tiene registro”. Lo hizo La National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA). Precisó que la Tierra ya está 1,2° más caliente que en la era preindustrial y está cerca del tope solicitado en la capital gala. Asimismo, se informó que con alzas sin precedentes en la concentración de dióxido de carbono y metano, en 2016 la temperatura subió 0°04 C con respecto a 2015 y así quebró las marcas por tercer año consecutivo. Algo hay que hacer, y en materia de generación energética para atender las necesidades humanas e industriales hay una coincidencia cada vez más generalizada en torno a la oportunidad histórica que brindarán las energías renovables. Con mucho camino por recorrer en dicha materia, la Argentina resolvió designar a 2017 como “El año de las energías renovables”. A tono con la preocupación local e internacional que dicho tema impone, nuestro sitio virtual decidió convocar nuevamente a un especialista, quien colaboró con un artículo que tituló “Políticas energéticas. Energías Renovables”. El autor subraya que la Humanidad se halla en la “Cuarta revolución energética”, que derivará en “cambios de usos y costumbres de la sociedad a medida que se vayan concretando los nuevos paradigmas energéticos basados en energías renovables y su uso descentralizado…” Ya presentamos el artículo del Dr. Jaime A. Moragues, tras lo cual, se podrá leer su CV abreviado.

                                     POLÍTICAS ENERGÉTICAS. ENERGÍAS RENOVABLES

Si  bien la energía no es una necesidad básica para el ser humano como el aire, el agua y los alimentos, es un componentes esencial para lograr la satisfacción de aquellos y ha estado siempre directamente vinculada con las grandes revoluciones  de la Humanidad.

Actualmente estamos inmersos en la cuarta revolución energética que cambiará los usos y costumbres de la sociedad a medida que se vaya concretando los  nuevos paradigmas energéticos basados en energías renovables y su uso descentralizado, el uso racional y eficiente de la energía y la conservación del ambiente.

Las energías renovables y el uso eficiente de la energía son los dos pilares de un futuro energético y ambientalmente sustentable.

Las dos primeras revoluciones, ocurridas hace muchos miles de años, fueron lentas en su accionar.

El control del fuego  ocurrido hace quinientos mil años atrás, como lo muestran lo encontrado  en las cuevas del hombre de Pekín y de Java, permitió al ancestro del homo sapiens ampliar la superficie habitable al posibilitar un control rudimentario  del clima e hizo digeribles muchos alimentos no aprovechables en su estado natural. Así el empleo de biomasa para producir energía térmica fue la primera gran revolución energética.

La segunda gran revolución se produce cuando el predador nómade del paleolítico ante el peligro de la escasez y la destrucción por el saqueo de sus fuentes naturales de subsistencia, inició hace 10.000 años atrás una rudimentaria agricultura que fue incrementado por la utilización de animales de carga, que centuplicaron el rendimiento de los campos, convirtiéndose entonces de nómade en agricultor y pastor. Fue así consciente del empleo de dos fuentes de energía externas, la importancia de la energía solar para sus cultivos y el uso de la energía mecánica aportada por lo animales.

Ya en nuestra era, la tercera gran revolución, la denominada industrial, producto de haber logrado la conversión de la energía térmica a mecánica, cambió  los sistemas productivos e inició un desarrollo que sigue en progreso constante hasta nuestros días. El descubrimiento del petróleo y la electricidad 100 años después aceleró estos procesos.

La cuarta revolución, que estamos viviendo, se inició en los años 70 al incrementarse enormemente el precio del petróleo, que hizo ver a los países industrializados la necesidad de desarrollar nuevas opciones energéticas. Luego de entrar en un cono de sombra a mitad de la década del 80 con la disminución del precio de este combustible, las energías renovables volvieron a surgir, y ahora para quedarse, al tomarse conciencia de los problemas de contaminación ambiental que producen los hidrocarburos.  Además, el desarrollo de las tecnologías desde la década del 90 hizo que el empleo de estas fuentes de energía, que no eran competitivas desde el punto de vista económico, hoy lo sean en muchos casos.

Hoy la sociedad ya consciente de los problemas ambientales generados por el uso hegemónico de los combustibles fósiles, enfrenta el desafío de diversificar su matriz energética sustituyendo aquellos por las energías renovables y aplicando medidas de eficiencia en todas las acciones que se realizan en las diversas etapas del quehacer energético para optimizar su uso, partiendo de los recursos, pasando por los servicios, hasta llegar al nivel de los consumidores.

La sustentabilidad energética y ambiental se mide por la posibilidad de un proceso de desarrollo económico y social de forma compatible con un objetivo de conservación de la calidad ambiental, existiendo sinergias especiales entre la eficiencia energética y las fuentes de energía renovable, tanto en el contexto técnico como en el político, para contribuir en forma decisiva a ese logro.

Por ello debemos ser conscientes que en los próximos 20 años una mayor cantidad de energía renovables deberá ser puesta en producción, teniendo en cuenta la amplia disponibilidad y diversidad de recursos energéticos primarios con que contamos, lo que tendrá un efecto significativo por sus características en nuestra estructura industrial, en nuestro sistema educativo y científico-tecnológico, en la fuerza laboral y en la sociedad en general, modificando usos y costumbres. Necesitamos pasar de una participación actual del 85% de los hidrocarburos en nuestra matriz energética a valores más cercanos al 60% en el próximo cuarto de siglo, transición energética que permita pasar de una matriz no sustentable hacia una sustentable.

Las medidas propuestas por la nueva Ley  27.191 recientemente reglamentada que expresa  la obligación de cumplir con la condición de alcanzar el 20 % del consumo eléctrico para el año 2020 con energías renovables deberán ser validadas por un Plan Energético Estratégico por parte del Ministerio de Energía y Minería que impulse en forma sistemática estos cambios con una clara orientación al desarrollo de tecnologías nacionales y que tenga en cuenta las necesidades regionales de nuestro país, no solamente privilegiando la instalación segura de este tipo de tecnología en términos de potencia instalada.

Un grupo de trabajo con participación de los Ministerios de Energía y Minería, y coordinado por éste, y el Ministerio de la Producción, así como  instituciones como el INTI y organizaciones como CADER y ASADES, y  Cámaras empresariales con interés directo en el tema, pueden aportar en forma concreta a la elaboración de dicho Plan.

Asimismo, el Plan Energético Estratégico debe tener en cuenta la capacidad científica tecnológica y experiencia de los profesionales argentinos en estos temas; en relación a este punto quiero mencionar que en el llamado reciente del Ministerio de Energía y Minería para la contratación en el MERCADO ELÉCTRICO MAYORISTA de generación de energía eléctrica con fuentes renovables,  el “Programa RenovAr (Ronda 1)”, dicho Ministerio estableció en el Anexo la Resolución 136/2016  “Disponibilidad o factibilidad del recurso energético”, que “El consultor deberá acreditar que cuenta con la experiencia mínima de haber realizado estudios similares en el mercado local y/o internacional por un mínimo de mil megavatios (1000 MW) de cualquier fuente renovable para Proyectos de Tecnología Eólica y/o Solar.

Dada las instalaciones de aprovechamiento de energía solar y eólica que se encuentran en el país, que no superan en su conjunto  los 500 MW, los límites de experiencia requeridos descartaron en general a quienes en el país  han dedicado años de esfuerzo en evaluar los recursos disponibles y conocen las características territoriales y estacionales que determinan y modifican su disponibilidad, dejando esta tarea prácticamente en manos de consultoras internacionales. Esto debe ser modificado en llamados futuros.

Se debe continuar impulsando la concreción de leyes que cubran la Generación distribuida de electricidad y  la conversión térmica de las energías renovables para diferentes temperaturas y aplicaciones, si bien ya hay en el Congreso varios proyectos al respecto.

Como casos particulares se debe  analizar  el aprovechamiento energético de la geotermia, para lo cual hoy sólo rigen leyes mineras, y todo lo que sea el empleo de las energías del mar, todas estas fuentes con poco desarrollo de aprovechamiento a nivel nacional.

El desarrollo y empleo de redes inteligentes para la transmisión y distribución de electricidad, mediante la interconexión de generadores de energía eléctrica con fuentes renovables, y el mejoramiento de la eficiencia de las redes y su operatividad,  es otro tema sobre el cual se debe trabajar tanto técnica como legalmente.

Todos los sectores que trabajen con energía son susceptibles de usar sistemas de acumulación, encontrando en los mismos una fuente importante de uso racional y eficiente, así como de mejoras económicas.  Desde los sistemas más clásicos de acumulación de energía, como el bombeo de agua o las baterías, hasta innovadoras tecnologías como el uso del hidrógeno, la pila de combustible, el almacenamiento magnético con superconductores, etc, abren un campo de búsqueda de nuevas aplicaciones rentables y eficientes en campos tan dispares como las energías renovables, el autoconsumo, el vehículo eléctrico, la eficiencia energética en edificios o las redes inteligentes. El  desafío  actual  es  avanzar en  el  desarrollo  de  tecnologías  de almacenamiento de energía cada vez más sencillas, económicas y efectivas.

Así mismo la contribución de tecnologías para la disminución de pérdidas y ganancias térmicas por envolvente y sustentabilidad energética de los edificios debe tener un claro apoyo a través de leyes que requieran una certificación nacional de eficiencia energética para edificios con inclusión en los pliegos de las obras como de cumplimiento obligatorio.

En el área de Investigación y Desarrollo, el accionar del Ministerio de Ciencia Tecnología e Innovación Productiva es fundamental donde se debe continuar con la política de  complementar y coordinar esfuerzos entre sectores de ciencia y tecnología, públicos y privados, y sectores productivos, en particular las PyMEs, para que las innovaciones energéticas y ambientales que se produzcan en este marco tengan una real inserción en las necesidades del país y se convierta en un producto o servicio nuevo o mejorado en el mercado.

Hay infinidad de temas donde se deben impulsar la I&D, sólo como un  ejemplo podemos mencionar el desarrollo de nuevos biocombustibles para el transporte a partir de materias primas lignocelulósicas que no tienen aplicaciones alimenticias o los de cuarta generación que son producidos a partir de la materia prima modificada genéticamente.

Un tema no menor que debe impulsarse es la formación de Recursos Humanos especializados a diferentes niveles, especialmente en el de técnicos para la instalación y mantenimiento de los sistemas. La temática de energías renovables no sólo se debe encarar en lo referente a maestrías y doctorados, como se está realizando ya en varias Universidades, sino introducirlo en las carreras de grado a todo nivel.

Por otro lado dado el requerimiento de capital intensivo que demanda el desarrollo de proyectos en energías renovables, se necesita incentivos fiscales y un marco jurídico que brinde estabilidad a la ecuación económica financiera permitiendo así paliar las consecuencias del esfuerzo económico y financiero que suponen este tipo de inversiones.

Estos son algunos de los puntos sobre los que hay que trabajar a fin que a través de los organismos competentes podamos ir abriendo el camino que permita cristalizar esta cuarta revolución energético.

 

Por el Dr. Jaime A. Moragues (+) “INVITADO del MES” – Enero/Febrero 2017- “Políticas Energéticas – Energías Renovables”

(+)Presidente de la Asociación Argentina de Energías Renovables y Ambiente (ASADES) – “Invitado del Mes” – Enero/Febrero 2017

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A continuación, le ofrecemos el CV abreviado del Dr. Jaime Moragues:

Moragues CV 2017

Dr. JAIME A. MORAGUES

  • Doctor en Física del Instituto de Física “José A. Balseiro ”, Universidad Nacional de Cuyo.
  • Investigador de la Comisión Nacional de Energía Atómica. Argentina. (1964-1995)
  • Miembro de la Carrera del Investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICET). Argentina. (1969-1995)
  • En 1974 recibió el premio “Teófilo Isnardi”, otorgado por la Acade­mia Nacional de Ciencias Exactas, Física y Naturales, por traba­jos en conjunto realizados en Física Nuclear Experimental.
  • Miembro del Comité Asesor del Programa Nacional de Investigaciones en Energías no Convencionales, Secretaría de Estado de Ciencia y Técnica de la Nación, Argentina. (1978-1981); (1984-1986).
  • Director Nacional de Conservación y Nuevas Fuentes de Energía de la Secretaría de Energía de la Nación. Argentina (1986-1988)
  • Director Científico del Programa Nacional de Investigaciones de Energías No Convencionales de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la Nación (SECyT). Argentina (1988-1989)
  • Director de Investiga­ción y Desarrollo de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Argentina (1988-1989).
  • Consultor del Programa de Desarrollo Institucional Ambiental – Secretaría de Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable / Banco Interamericano de Desarrollo (PRODIA- BID) Argentina (1995-1999).
  • Gerente de MR-Consultores y Asociados SRL, grupo consultor especializado en fuentes renovables de energía, uso racional y energía y ambiente. (1995-2012).
  • Director del Programa “Energía, Ambiente y Transporte”, Secretaría de Ciencia y Tecnología, dependiente del Rectorado, Universidad Tecnológica Nacional. (2002-2006).
  • Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación, Argentina.
  1. a) Elaboración del sector energía del Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación 2011-2014 (2010). b) Coordinador: armado Programa de Bioenergía (2011); Núcleo Socio-Productivo Estratégico (NSPE) Uso Racional y Eficiente de la Energía (2012); NSPE Uso Racional y Eficiente de la Energía (UREE)-Redes Inteligentes, Edificios Inteligentes, Industria (2013); NSPE Uso Racional y Eficiente de la Energía (UREE) Etapa 2-Almacenamiento de Energía (2014); Programa Energía del Mar (2015).
  • Miembro del Comité de Evaluación y Seguimiento, Fondo Sectorial de Energía, Agencia Nacional de Investigación e Innovación (AIIN) de la Republica del Uruguay. (2010- 2015).
  • Desde 1995 a la actualidad: Consultor en temas ambientales y energías renovables
  • Miembro del Instituto de Energía de la Academia Nacional de Ingeniería. Argentina (2010-a la fecha).
  • Consultor en la Comisión Nacional de Actividades Espaciales-CONAE. Argentina. (2011- a la fecha).
  • Coordinador del Comité Editorial y Responsable del área de Energía y Ambiente de la Editorial Universitaria edUTecNe de la Universidad Tecnológica Nacional. (2012 a la fecha)
  • Presidente de la Asociación Argentina de Energías Renovables y Ambiente (ASADES). 1975-1979; 2016-2019.
  • Profesor de “Energía, Ambiente y Desarrollo Sustentable”. Maestría en Gestión de la Energía. Universidad Nacional de Lanús. Buenos aires  (2008 a la fecha).
  • Ha dictado numerosos cursos de su especialidad en universidades nacionales y del exterior y participado en numerosos congresos en el país y en el extranjero.
  • Cuenta con 68 trabajos científicos publicados en revistas nacionales e internacionales, y con numerosos trabajos de consultaría en el país y en el extranjero en temas de energía y medio ambiente.

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