Programa 607 – Serie de programas para repasar 200 años de ciencia argentina.

Junio 30th, 2016

Cerca de cumplir 200 años como país independiente, la República Argentina ofrece claroscuros en muchos aspectos de su historia y presente, y la ciencia no es la excepción. En éste y en futuros microprogramas de éste espacio repasaremos los avatares por los que atravesó y que respondieron siempre –en los buenos tiempos y en aquellos que no lo fueron- a decisiones del sector político al que transitoriamente le tocó gobernar el país.

………………………… LA CIENCIA ARGENTINA EN LA VIDRIERA ……………………

Si tomamos a grandes rasgos los últimos 60 años, el tramo más reciente representó un tiempo en extremo estimulante, con impulso creciente hacia las ramas consideradas de punta como la biotecnología, la nanotecnología y las tecnologías de la información, la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, el fortalecimiento del más importante sistema de ciencia y tecnología del país -reconocido por la sigla CONICET-, la inauguración o puesta en valor de centros de investigación ubicados en universidades distribuidas en el dilatado territorio argentino y con proyectos en ciencia básica y aplicada ubicados -en muchos casos- en la llamada frontera del conocimiento, la repatriación de científicos merced al programa Raíces  (que es Política de Estado por ley aprobada en el Congreso Nacional) así como logros locales con proyección internacional y reconocimiento de un mismo tenor en las áreas nuclear y satelital que ubican a la Argentina en un selecto conglomerado de países en dichos rubros…. Dicho período se dio –y espera su continuidad y crecimiento- luego de una década contrastante que tuvo lugar durante un gobierno democrático que no privilegió al sector –poniéndolo incluso al borde mismo de su desaparición- y que encontró su triste síntesis en la expresión de un ministro de economía que a mediados de los años 90 mandó a los científicos “a lavar los platos”, como desprecio mayúsculo a las cabezas pensantes y -como tales- fundamentales a la hora de indagar y buscar  soluciones a los problemas que la realidad presenta a cada momento. También  necesarias para demandar proyectos que promuevan el desarrollo genuino de la economía y el crecimiento de los diferentes sectores,  ciencia y técnica incluidos…. Que el citado desprecio hacia tales prácticas se diera de manera tan categórica durante un gobierno surgido de la voluntad popular fue toda una sorpresa. Sucede que en nuestra historia habían sido los gobiernos de factohabitués de un triste período de asonadas más o menos violentas inaugurado en 1930 y clausurado a fines de 1983- durante los cuales eran sistemáticamente conculcados los derechos ciudadanos y pisoteada la Constitución Nacional, al tiempo que despreciados y hasta perseguidos con encono científicos e investigadores…. El período más sangriento se inauguró el 24 de marzo de 1976, cuando las Fuerzas Armadas obligaron a una suerte de diáspora a profesionales de dichas áreas, en tanto otros -que no salieron del país- fueron ejecutados por sus ideas políticas. Diez años antes, otra irrupción militar tronchó severamente uno de los períodos más brillantes de la Universidad de Buenos Aires (UBA), particularmente su Facultad de Ciencias Exactas y Naturales que desde hacía años se destacaba en distintos campos de investigación. Un alto nivel no sólo en lo académico si no para potenciar diversas áreas de la economía, con un aporte a diferentes empresas e instituciones del Estado –como la vinculada al sector petrolero- en virtud de los cálculos  proporcionados por la primera computadora científica adquirida por el CONICET para dicho centro de estudios…. Pero ese desarrollo tuvo un corte abrupto en la llamada Noche de los bastones largos, el 29 de julio de 1966. Aquel día, las autoridades, profesores y alumnos de la citada Facultad fueron duramente castigados y encarcelados por uniformados que ocuparían más tarde las instalaciones desalojadas, dando inicio a un período de universidades nacionales intervenidas. Importantes investigaciones fueron interrumpidas, equipos de trabajo perdieron entidad y miles de científicos e investigadores debieron elegir el camino del exilio, que nuestra historia definió como la fuga de cerebros. Lo concreto es que esos valiosos científicos fueron contratados de inmediato en países limítrofes –principalmente Brasil- y en diferentes naciones desarrolladas que conocían y conocen muy bien el sentido de alentar tales disciplinas.

……………………….. LA CIENCIA ARGENTINA EN LA VIDRIERA………………………

 

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