Pesar por Patricio Garrahan – Editorial urgente: Diciembre 2011

diciembre 22nd, 2011

El Dr. Patricio Garrahan murió el pasado domingo 19 de diciembre, y nuestro ciclo y página web participa de su tristeza a nuestros generosos visitantes.

A quienes tuvimos la fortuna de conocerlo, se nos hará difícil olvidar su voz grave y serena, siempre dispuesta a contar su parecer y transmitir episodios de su vida profesional así como apreciaciones de la ciencia contemporánea y del compromiso que la Argentina no podía eludir si el objetivo era honrar antepasados ilustres en busca de un destino superior.

En nuestra evocación de hoy del doctor Garrahan, y para allanar el interés de nuestros visitantes por compartir los microprogramas que integran el archivo del presente sitio virtual, reproduciremos los audios de los programas que lo tuvo como protagonista o como invitado especial.

El siguiente, es el audio del programa número 35, emitido el 31 de octubre de 2004. Allí se habla sobre un tiempo en que la Argentina no estuvo lejos de ser un país desarrollado.

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El próximo audio, del microprograma 53, es de fecha 17 de abril de 2005, y allí se detiene en una recomendación para cambiar el sistema de enseñanza superior en la UBA.

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En el programa 119, del uno de febrero de 2007, el doctor Garrahan integra un panel de invitados que se detienen a analizar las consecuencias del cambio climático que la Argentina también padecerá.

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El CV del doctor Patricio Garrahan, se puede encontrar en la categoría correspondiente de la presente página web. Pero en una rápida cita podemos subrayar su paso como director del Instituto de Físico Química Biológica, sus iniciativas concretadas en el Foro de Sociedades Científicas, o en la Asociación Científica Hoy y en la revista Ciencia Hoy, con decenas de editoriales inolvidables y rectoras. También fue gestor de la Red Teleinformática Académica, destinada a vincular a universidades y centros de investigación. A continuación, compartimos el audio del programa 161, del 13 de diciembre de 2007. Participan en él los doctores Anibal Gattone, Alejandro Ceccatto y Mario Lattuada.

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Autor de decenas de trabajos, muchos de ellos fueron publicados en prestigiosas revistas internacionales. Patricio Garrahan fue presidente de Eudeba, miembro y vicepresidente del Conicet. Entre muchas distinciones, se destaca el primer premio nacional de ciencias en 1992, y en 2002, la medalla al mérito científico otorgada por la Sociedad Brasileña para el Progreso de las Ciencias. En sus considerandos, se ponderó la lucha de Garrahan por la democratización del acceso al conocimiento científico.

En la presente evocación, recordamos el agradecimiento al comunicarnos para informarle nuestra decisión de dedicar la categoría Personaje del mes -septiembre de 2009- a su padre, el doctor Juan Garrahan. A continuación, reproducimos precisamente los conceptos que Patricio Garrahan nos confiara sobre su progenitor, los cuales aparecen en la recordación de marras.

GARRAHAN Juan – Evocación de su hijo –Patricio Garrahan- durante la entrevista que le realizáramos el lunes 27 de septiembre de 2004.

- Como bien dice usted, importa estudiar temas locales; problemas vinculados con inconvenientes, en nuestro caso, de la Argentina. Es allí donde habría que poner el acento, ¿verdad?

En efecto, hay temas de la Argentina que sólo pueden ser resueltos por los argentinos.

En primer lugar porque se supone que si los resolvemos nosotros los vamos a resolver para nuestro mejor interés.

Y en segundo lugar porque pueden no interesar. Yo recuerdo haber oído decir en Brasil, a un alto ejecutivo de una multinacional de medicamentos, que para ciertas enfermedades parasitarias -que son muy abundantes en América latina- ellos no tenían interés porque el mercado –si bien era grande en número de enfermos- era escaso la capacidad adquisitiva de los enfermos o de esos grupos.

Es este un problema que está apareciendo ahora críticamente con el Sida en Africa. La mayor epidemia del Sida en este momento se está produciendo en Africa. Y en países suficientemente pobre y en gente tan pobre que jamás pueden, van a poder financiar los creo que 1000 dólares por mes que dura el tratamiento.

Es decir, hay una serie de desarrollos propios de cada país.

El otro son los productos naturales. Ojo que, todavía la mitad de los medicamentos que se usan en el mundo vienen de vegetales. Son productos naturales obtenidos de vegetales.

Eso es la mayor grado de biodiversidad, es decir de diversidad biológica está en América del Sur.

Entonces, nosotros tenemos el deber de explotar racionalmente, aprovechar racionalmente nuestra biodiversidad.

Y eso es otro campo que también es local. El otro ya lo mencioné, el Atlántico Sur, los estudios de nuestra costa atlántica, de nuestros hielos australes, que se yo. Hay muchos temas de ese tipo. Tenemos que definir…

Tenemos que definir qué hacer, cómo hacer una política sanitaria razonable. Que no sea una política que se le ocurra a cada Ministro de Salud que pase, una política distinta.

Hay muchos temas.

- Y ahora me interesaría que hiciera un recuerdo de lo que significó su padre para ese Sistema de salud y para ese sector tan importante como es la infancia.

Bueno, mi padre era un extraordinario médico.

- El nombre de su padre?

Juan Pedro Garrahan. La P., que está en el Hospital es de Pedro, se llama igual que mi hijo que también se llama así.

Mi padre era la variedad de médicos que es difícil encontrar ahora. Que es el médico pediatra general. Es decir, el que tiene la experiencia y la capacidad de aprovechar la experiencia para ver casi todas las cosas, casi todos los problemas de la infancia.

Además era un extraordinario docente. Mi padre daba dos clases largas por semana, durante todo el año, acá en el Hospital de Clínicas –en donde está la Plaza Houssay-, en la Sala 6, una de las cuales era una clase con un chico de Consultorios Externos, en que interrogaba a la madre, examinaba al chico, y le mostraba.

Fue, además, el autor de un libro llamado Medicina infantil, que apareció a mediados de la década del 20 que tuvo muchísimas ediciones. Y que era un libro –como decía el subtítulo- era un libro para estudiantes y médicos prácticos. Un libro que fue utilizado en la Argentina y en casi todo el mundo de habla hispana. No sólo como texto de pediatría sino como texto para el médico práctico, sobre todo el médico rural, o el médico que estaba en un lugar donde no existían especialistas.

Un libro lleno de experiencia personal, extremadamente útil.

Y esa experiencia personal le daba la capacidad de resolver muchísimos problemas al consultorio.

A mi padre le caía al consultorio frecuentemente gente que había pasado por muchos médicos sin obtener las respuestas. Por eso yo tengo una cantidad infinita de cartas, agradecimientos, cuando mi padre falleció.

Inclusive me conmovió mucho una señora que dice que su hija le preguntó, mamá ¿la bandera está a media asta porque se murió el doctor Garrahan?

Y era una persona que a mi me enseñó mucho a trabajar. Papá trabajaba siempre. Trabajaba, entraba al Hospital a las 9, salía a las 12.30. Hacía su ronda en enfermos. Llegaba a almorzar a casa a las dos de la tarde. A las tres dormía una siesta de una hora. Bajaba al consultorio, que estaba en el mismo edificio. Trabajaba hasta las ocho o nueve. Después hacía otra ronda.

Los fines de semana, la imagen mía de mi padre los fines de semana es sentado escribiendo el libro. Escribiéndolo a mano, en los blocks Coloso, que se usaba en esa época y que no existen más.

- Quiere decir que le transmitió su padre fue bien directa.

Mi padre era una personalidad extremadamente amable y simpática, y dulce. Pero era una personalidad muy fuerte. Lo mismo mi abuelo. Mi abuelo materno. No el padre de mi padre, sino el padre de mi madre. Era un cirujano de primera. También lo aprecié mucho.

Si usted entra al Hospital de Clínicas por Córdoba hay una placa con la gente que ayudó a fundar el Hospital y yo creo que soy el único que tiene a su padre y a su abuelo ahí en la placa.

- ¿El nombre de su abuelo materno?

David Prando se llamaba.

- Algo mas que quiera mencionar de su padre que pueda servir para subrayar la importancia de esa personalidad.

Yo lo que recuerdo más de mi padre es su dedicación a la familia, a su esposa –a mi mamá-, su enorme amor por su profesión, enorme. Su interés por los chicos. Su dedicación a las madres y su profundo conocimiento de las personas, del ser humano. Que le había dado eso, el ser pediatra, conocer los padres, las madres desesperadas. Los chicos.

Era eso, una tarea por un lado gratificante pero por otro lado difícil.

- ¿En qué año nació su padre?

Papá falleció en 1965, a los 72 años, prematuramente. Estaba muy bien. Yo estaba en Inglaterra. Me enteré allá. Un domingo. Tres de abril del año 65. Y nació en 1893.

- ¿Y qué pasa cuando alguien toma la decisión de ponerle el nombre de su padre, Juan P. Garrahan al Hospital de Niños, cómo es el proceso y cómo lo vive su hijo, cómo lo vivió usted?

Yo creo que eso fue un conjunto de discípulos. Yo no tuve ningún, ni yo ni ningún miembro de mi familia tuvimos ninguna participación. Ni hicimos ningún lobby para eso.

Pero fue un conjunto de los discípulos mayores, no se inclusive si ahora viven todavía.

Porque la decisión del Hospital se hizo en la época del 1973 a 1976. Y ahí se decidió. Y la participación nuestra, simplemente, fue firmar el consentimiento de la familia para que se le diera el nombre, que por supuesto lo firmamos.

Después el Hospital se empezó a construir.

Yo conocía de casualidad, era amigo de uno de los arquitectos. Me enteré después que él estaba a cargo de la obra.

Y después fue muy lento. Después el edificio quedó terminado con el nombre de mi padre en la puerta y sin inaugurarse. Finalmente se hizo el esfuerzo final de inaugurarlo, creo que en 1987.

- ¿Cuál fue la actividad específica de su padre?

Papá trabajó. Mi padre se graduó de médico muy temprano, a los 21 años. A los 22 años ingresó acá, a la Sala 6 del viejo Hospital de Clínicas, a la Sala de Niños del Hospital de Clínicas, como Jefe de Clínica.

Y ahí, hizo toda su carrera. Excepto un período en que hizo un viaje a Alemania, que en ese momento era la meca de la medicina, para estudiar los procedimientos de neonatología.

Y trabajó en la sala de recién nacidos de la maternidad Peralta Ramos, la que está al lado del Hospital Rivadavia. Esa la creó mi padre. Durante un tiempo se dedicó a eso. Esa sala lleva el nombre de mi padre, ahora también.

Después volvió al Clínicas donde hizo toda su carrera de Profesor.

Cuando se jubiló, hubo un período que lo echaron –a mediados de los años 50- después fue reincorporado. Y después, cuando se jubiló –nosotros nos seguimos jubilando a los 65 años-,  inmediatamente fue contratado por el Hospital Alemán –que en ese momento estaba en proceso de rápido crecimiento- para organizar la parte de pediatría del Hospital Alemán que la hizo él.  Y ahí terminó con eso.

El sueño de él era construir, él siempre decía, en el Hospital este – en el viejo Hospital-, que no se si usted se acuerda como era, que tenía esa estructura de pabellones, con unos jardines muy lindos,  unos árboles hermosos que se perdieron todos cuando se hizo la Plaza. Ahí, los chicos entraban y había un Pabellón para ellos. En cambio acá, en el Hospital de Clínicas, la Sala de Niños está bastante venida a menos porque, mi padre siempre decía que un Hospital General no podía tener cabida para chicos.

Entonces, la idea de él era –cuando se sabía que esto-, porque todo esto se construyó con un Impuesto a la Lotería. Esta Facultad, el Hospital, la Maternidad –que ahora es la Facultad de Ciencias Sociales- y demás.

Y la idea, acá, no era hacer esta Plaza de Cemento sino hacer un Jardín Botánico de Plantas medicinales.

Y la idea de mi padre era hacer –donde está la Playa de estacionamiento, enfrente del Hospital, sobre Paraguay- hacer un Pabellón para los chicos. Separado del Hospital grande.

Yo eso sí lo recuerdo. Mirando lo que mi padre me mostraba –yo era muy chiquito-, él muy entusiasmado con esos planos. Y después todo eso se frustró. Eso hubiera estado contiguo a lo que era la Maternidad, que es donde ahora está Ciencias Sociales. Eso se frustró, lamentablemente. No sé si lamentablemente, pero la idea era buena. La idea de sacar a los chicos de ese Hospital era muy buena.

- Y ahora un Hospital que es modelo.

Sí. Por suerte salió muy bien. Porque uno de los riesgos cuando da el nombre de un familiar que aprecia y que es considerado valioso, es que la Institución se transforme en el símbolo del desastre. Por suerte eso no sucedió.

Y que es un Hospital de referencia muy importante. Y tiene un buen nivel de investigación. Casi toda la gente que hacía investigación en otros lados –investigación clínica en pediatría-  se instaló ahí. El que fue, no se si sigue siendo, el Director de Investigación ahí, es una persona que yo conocía y apreciaba mucho.

Es decir, se hizo bien. Es un lugar que nació bien hecha. Y nació bien arquitectónicamente. Porque uno de los errores de estas estructuras es que en la Argentina el transporte vertical no existe.

El problema de los ascensores acá es terrible. Y en el Hospital de Clínicas no le digo. Llegar a un piso alto del Hospital de Clínicas, actual, por ascensor, puede tardar veinte minutos, haciendo cola. A cualquier hora del día. Son lentísimos.

En cambio el Hospital Garrahan tiene esa ventaja. Tiene una o dos plantas nada más. Y tiene rampas. Tiene una estructura moderna como debe ser. Es un lugar lindo para los chicos.

- Es funcional, y seguramente similar a otros en su tipo en diferentes partes del mundo.

Sí. Son así. Estos Hospitales son copiados de grandes hospitales estadounidenses. Este es muy parecido al entonces Instituto y ahora Universidad Rockefeller.

Inclusive los laboratorios, acá, creo que son réplicas exactas.

Y volviendo al Clínicas, y más allá de las dificultades con los ascensores. Yo fui practicante aquí –lo mismo que mi padre y que mi abuelo-, el Clínicas elegía los 13 mejores promedios como practicantes. Y entrábamos cuando éramos estudiantes del cuarto año. Y vivíamos aquí.

Uno de los pabellones era el llamado Pabellón de practicantes y vivíamos allí.

Es decir, mi padre mereció dos tangos.

Uno se llama El internado y otro se llama El clínicas.

- Por último, doctor Patricio Garrahan, una idea que excede el recuerdo de su padre y que proyecta su idea actual para construir una argentina mejor.

Es importante que se comprenda que, por supuesto que aquí hay una demanda corporativa, no lo voy a ignorar. De la comunidad científica que quiere y tiene sus anhelos como cualquier grupo de la sociedad.

Pero en este caso, educación, ciencia y tecnología no son lo único, pero son un ingrediente sin el cual la posibilidad de zafar de la situación en que estamos no existe. Así de sencillo. Es así.

Si no van a zafar unos pocos y el resto no.

Y por supuesto que los sistemas políticos como los nuestros funcionan en gran parte sobre la base de las demandas sociales. También funcionan sobre la base de las presiones de los grupos de poder.

Pero las demandas sociales pesan mucho.

Si aparece una demanda social por una buena educación –que yo creo que existe-, hay una contradicción que dice siempre el doctor Jaim Etcheverry, que si a la gente le pregunta qué le parece la educación en la Argentina dice “es un desastre”. ¿Y la de su hijo? “Ah, fantástica”.

Tenemos que salir de la idea de que somos un país de la gran siete. Puede que lo hayamos sido, pero no lo somos más. Pero podemos. Y a mi me da miedo que muchos argentinos se dedican a cosas muy light. Muy livianitas. Se dedican a peinar chicas, a desfiles de modelos. A hacer novelas triviales. Todo eso existe en el mundo, pero yo no veo el correlato en la cosa más profunda que el país requiere también.

Importa hacer una televisión pública seria, pero que no sea el órgano de difusión del grupo político gobernante. Y para esto se requiere un nivel de civilización alto, al que espero que se llegue.

Parte de la entrevista realizada al doctor Patricio Garrahan, en el Hospital de Clínicas de la Ciudad de Buenos Aires, el lunes 27 de septiembre de 2004. Se transcribió, fundamentalmente, el material referido a su padre, doctor Juan P. Garrahan, protagonista del Personaje recordado del mes –Septiembre 2009-  de la presente página web.

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Desde este espacio, compartimos la pena que la reciente muerte del doctor Patricio Garrahan significó para su familia y compañeros y discípulos. Una vida que fue ejemplo de compromiso e integridad y, como tal, de virtud que excede la finita temporalidad humana y contagia y seguirá contagiando a toda persona bien nacida necesitada de vidas en quien inspirarse.

Con el presente homenaje, esperamos estar cumpliendo una cita hacia esta notable personalidad de nuestra ciencia e investigación, la cual ya ha sido visitada en nuestro sitio virtual por centenares de personas deseosas de conocer algún aspecto más de una vida comprometida y digna de ser emulada.

Hasta siempre y gracias, doctor Patricio Garrahan.

Luis María Barassi

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1 Comment Add your own

  • 1. Alberto J Solari  |  diciembre 25th, 2011 at 10:44 AM

    Conocí bien a Patricio Garrahan. En el Conicet trabajamos juntos para mejorar las estructuras luego de 1983.Sus intervenciones, con su voz pausada y su gracejo tan propio, eran siempre profundas. No admitía las ambiguedades`en lo científico; lideró el desenmascaramiento del fraude de la crotoxina. En las reuniones en Ciencia Hoy, me deslumbraba con la vastedad de su conocimiento y la agudeza -frecuentemente humorística – de sus observaciones.
    Siento la pérdida de un amigo, un consejero, un hombtrfe de la cultura y de la ciencia argentinas.

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