ZEBALLOS, Estanislao – Personaje del mes: Agosto 2011

agosto 1st, 2011

 

 

 

 

 

Estanislao Zeballos

Estanislao Severo Zeballos nació en Rosario, Provincia de Santa Fe, el 27 de julio de 1854, y murió en Liverpool, Inglaterra, el 4 de octubre de 1923. Sus restos fueron trasladados a la capital argentina, donde reposan en la actualidad. Zeballos fue jurista, político, periodista, catedrático, historiador, etnógrafo, geógrafo, legislador y novelista. Sin duda, fue un hombre importante en la historia de la cultura argentina de finales del siglo XIX y principios del XX. Y queremos hoy subrayar su participación en la historia de la ciencia argentina, importante por cierto. Convencidos de que el tratamiento de los perfiles de los hombres públicos debe ser analizado en el contexto de su tiempo, pasados los años hay críticas que no se deben ocultar ni negar. En nuestro protagonista de hoy, la severa salvedad a su notable participación en la cultura de la hora en el área que nos interesa en nuestro espacio web, se relaciona con actitudes y expresiones que avalaron la llamada Campaña del Desierto, que derivó en el exterminio del indio, en una importante sector de nuestro territorio.

Síntesis de una vida

Tras estudiar en el Colegio Nacional de Buenos Aires, ingresó en la Facultad de Ingeniería y Derecho. Simultaneó entonces su carrera con el puesto de secretario de la Comisión popular de salud. Más tarde colaboró con algunos periódicos en la redacción de diversos artículos. Inició su labor docente en algunos institutos de Educación Secundaria y posteriormente fue profesor universitario. Ocupó varios cargos públicos: fue diputado nacional, diplomático y ministro de Relaciones Exteriores.

De esta etapa de su vida lo más destacado fue que, en 1872, bajo la protección del departamento de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, fundó la Sociedad Científica Argentina, sociedad para la que redactó los estatutos y fue uno de los creadores de su boletín: Los Anales, que con el tiempo se convirtió en la publicación más importante del sector y fue promotora del avance científico del país. También fue el creador de la Sociedad Rural, el Club Progreso y el Círculo de Periodistas.

En 1878, el presidente Julio Roca le pidió que escribiera una obra destinada a convencer a los miembros de la Cámara de la necesidad de solucionar económicamente la Campaña al Desierto, cuyo resultado fue el exterminio de las poblaciones indígenas. Al año siguiente y fruto de los numerosos estudios geográficos que se estaban llevando a cabo desde la fundación de la Sociedad Científica, creó el Instituto Geográfico Argentino.

Durante la década de los ochenta Zeballos fue titular de numerosos cargos públicos. Formó parte de la Cámara de Diputados y desde allí realizó numerosas reformas, como las llevadas a cabo en el Código de Procedimiento, el del Comercio, la Ley de Creación de Colonias Agrícolas, la de Vinos, la de Ferrocarriles y la de creación de la Universidad Federal de Rosario. Estuvo al frente del ministerio de Asuntos Exteriores y su actuación como jurista internacional elevó la imagen de su país en el extranjero. Sin embargo, durante la legislatura del presidente Figueroa Alcorta, Zeballos intuyó un posible conflicto armado con Brasil y aconsejó el armamento del país. Por este error tuvo que dimitir de su cargo. Pero su actividad política no se cortó de raíz, ya que desde 1912 ocupó el cargo de diputado nacional.

Su actividad como hombre de estado la simultaneó con su pasión por el periodismo y por la ciencia. Colaboró como redactor en numerosos medios de comunicación escritos y dirigió entre 1898 y 1923 la Revista de Derecho, Historia y Letras, de la que fue su fundador y en donde exponían sus ideas las figuras más importantes del continente americano.

Como científico realizó viajes de exploración que dieron como fruto numerosas obras de carácter etnográfico y descriptivas como Viaje al país de los Araucanos, Descripción amena de la República Argentina, Callvucurá y la dinastía de los Piedras o Relmu, Reina de los Pinares. En su labor de jurisconsulto editó libros sobre Derecho público y privado: El derecho privado humano y la legislación de emergencia, Estudio crítico de la legislación comparada, La Política exterior de Chile, Reorganización jurídica internacional e Iniciativas argentinas.

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Sociedad Científica Argentina

 

 

 

 

La Sociedad Científica Argentina, creada en 1872, fue el primer esfuerzo para coordinar el desarrollo científico en la Argentina e incluía estatutariamente a todas las manifestaciones científicas y tecnológicas de su momento. Es un centro totalizador de la promoción y divulgación de la mejor ciencia en la Argentina y ha sido generadora de otras instituciones científicas. En su ya casi siglo y medio de vida se constituyó en la institución científica más importante de la Argentina perteneciendo y actuando en ella los hombres más relevantes de la ciencia nacional e internacional.

Historia

La Sociedad Científica Argentina se crea durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento el 28 de julio de 1872 en dependencias del Colegio Nacional de Buenos Aires, siendo su primer presidente y vice los ingenieros Luis Augusto Huergo y Augusto Ringuelet.

Las primeras ideas de su creación habían sido gestadas en 1871 por Valiente Noailles, Justo Dillon, Santiago Barabino y Luis A. Huergo todos ellos en aquel momento estudiantes del departamento de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires. Al poco tiempo el Dr Germán Burmeister, en ese entonces director del Museo de Ciencias Naturales, y el Profesor Emilio Rossetti apoyaron la idea surgida entre los estudiantes. Posteriormente se agregó al grupo fundador Estanislao Severo Zeballos, futuro gran jurisconsulto, quien sería uno de sus principales promotores y uno de sus miembros más activos, autor de gran parte de las iniciativas de la Sociedad en sus primeros años.

Las principales funciones de la institución eran:

  • Fomentar el estudio de las ciencias matemáticas, físicas y naturales, y sus aplicaciones.
  • Estudiar las publicaciones, inventos o mejoras científicas, en especial las que tuvieran una aplicación práctica en el País.
  • Reunir a los ingenieros, tanto del país como extranjeros, a los estudiantes de ciencias exactas y a las demás personas cuya ilustración científica sirviese para el logro de los dos objetivos anteriores.

Desde sus comienzos la Sociedad constituyó la única tribuna científica con que contaba el país y el único centro de consulta de los gobiernos de la Nación y de la Provincia de Buenos Aires. Sus primeras actividades fueron variadas y fecundas. En 1875 creó un Museo de la Sociedad cuyo primer director fue Francisco P. Moreno. Ese mismo año organizó un concurso de memorias y trabajos para promover el adelanto de las ciencias y su aplicación a la industria nacional, en especial mediante la utilización de las materias primas del país. También durante ese año 1875 la Sociedad, auspició una expedición a la Patagonia, realizada por Francisco P. Moreno. Y esta iniciativa dejó también sus frutos, pues despertó gran interés por los estudios geográficos que se tradujo algunos años después de la fundación del Instituto Geográfico Argentino.

En 1877 la Sociedad patrocinó una nueva expedición a la Patagonia, para explorar el territorio comprendido entre los paralelos 43 y 49 de latitud sur.

Otra iniciativa de consecuencias importantes y duraderas fue la organización del Congreso Científico Latino-Americano que se realizó en Buenos Aires en 1898. Este Congreso contó con más de 500 adherentes y en él se trataron 121 comunicaciones correspondientes a las secciones: Ciencias exactas e ingeniería; Ciencias físico-químicas y naturales; Ciencias médicas; Antropología y sociología.

En 1910, en ocasión de celebrarse el centenario de la revolución de Mayo, la Sociedad Argentina organizó un Congreso científico internacional americano, probablemente uno de los más importantes de la América Latina. Contó con más de 1500 adherentes, más de 500 trabajos presentados y de 200 asociaciones representadas.

Entre otras iniciativas de la Sociedad puede mencionarse la organización de los estudios y de una expedición a los esteros del Iberá (provincia de Corrientes) en 1911, la insistencia de la Sociedad ante los poderes públicos a fin de que la Argentina adoptara el régimen internacional y los husos horarios (la ley se promulgó en 1920), etc.

Desde sus comienzos sus Anales fueron su órgano de publicidad. En 1922 publicó una serie de monografías que reseñaban el desarrollo en el país de las distintas ramas de la ciencia durante los primeros cincuenta años de existencia de la institución. Entre 1923 y 1926 aparecieron ocho de esas monografías bajo el título Evolución de las ciencias en la República Argentina. En 1934 comenzó a tener filiales en el interior del país.

En 1937 constituyó un Comité Argentino de Bibliotecarios de instituciones científicas que en 1942 publicó un Catálogo de publicaciones periódicas científicas y técnicas existentes en las bibliotecas de las instituciones adheridas al Comité.

En la sociedad funcionaron además dos seminarios: el Matemático Dr. Claro C. Dassen, iniciado en 1943 a partir de la donación de libros y revistas realizada por los herederos de Dassen; y el Seminario Dr. Francisco P. Moreno creado en 1946.

En la actualidad su sede se encuentra en la Avenida Santa Fe 1145, ciudad de Buenos Aires y ha lanzado el Programa de Emprendedores Científicos y Tecnológicos con el objetivo de impulsar y apoyar todas las iniciativas de esta orientación.

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Estanislao Zeballos, otro perfil

En la hermosa ciudad de Rosario de Santa Fé nació el día 27 de julio de 1854 don Estanislao S. Zeballos. Hijo del teniente coronel ex-gobernador interino de Santa Fé, don Estanislao Zeballos y de doña Felisa Juárez de Zeballos. La familia Zeballos es originaria de España y noble por su casta, tanto por dicha familia como por las familias de Juárez v Correa.

La educación que recibió nuestro biografiado ha sido esmeradísima. El aprendizaje preliminar lo realizó en las escuelas Primaria y de Artes y Oficios de Rosario, pasando después al Colegio Nacional y á la Universidad de Buenos Aires, donde se dedicó al estudio del Derecho y de la Ingeniería á la vez, doctorándose en la misma Facultad con calificaciones sobresalientes. No obstante haber cursado la carrera de ingeniero civil, no obtuvo el título porque la cursó solamente para ampliar su ilustración.

Para caracterizar la ilustre personalidad del doctor Zeballos, basta tan solo mencionar concretamente su carrera en la vida pública, que es la siguiente: Abogado, político, periodista, publicista, tres veces Ministro de Estado en los departamentos de Relaciones Exteriores, Culto, Inmigración, Colonización, Instrucción Pública y justicia. Dos veces ha sido ministro Plenipotenciario ante el Brasil y los Estados Unidos de América. Ha sido también negociador de varios tratarlos y del de reciprocidad de la cláusula de la Nación más favorecida con la Francia (1902). Presidente reelecto de la Cámara de Diputados de la Nación y diez años miembro de ella, Diputado á la legislatura de la Provincia de Buenos Aires, miembro del Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya, del Congreso Pan-Americano de 1910). miembro del Instituto de Derecho Internacional, del Instituto de Derecho Comparado, ex-Director de Correos y Telégrafos. etc. Además, miembro de un centenar de círculos y asociacion

El doctor Zeballos es un publicista infatigable, siendo sus trabajos científicos de gran valor en su país y en el extranjero. A continuación damos á conocer los títulos de algunas de sus obras y son:es científicas europeas y condecorado por varias naciones europeas y Americanas.

  • Apuntes sobre Quiebras,
  • El Tratado de Alianza,
  • El Matrimonio Civil
  • Antecedentes sobre la situación de los servicios de Correos y Telégrafos,
  • Memoria del Ministerio de Relaciones Exteriores,
  • El caso de Metzlaff,
  • La reciprocidad comercial,
  • Ley de extranjeros,
  • La política exterior de Chile,
  • Conferencias sobre Derecho Internacional Militar,
  • Anales Científicos Argentinos,
  • El escudo y los colores nacionales,
  • Nulidad de marca,
  • Demarcación de limites entre la República Argentina y Chile,
  • Informe del Consejo Escolar del 5to distrito de la Capital,
  • Conférence inaugurale du cours de droit International Privé,
  • Codification of Private International Law,
  • Cancionero Popular de la Revista de Derecho, Historia y Letras,
  • El Puerto Militar de Bahía Blanca,
  • La última jornada en el avance de la frontera sur,
  • Orígenes Nacionales,
  • El histerismo en el matrimonio,
  • De la novedad y publicidad de las patentes de invención
  • Jurisprudencia sobre incendio de campos,
  • Crítica forense,
  • Inconstitucionalidad de una ordenanza municipal sobre cementerios,
  • Proyeto é informe in voce de la Comisión de Códigos de la Hon. Cámara de Diputados, sobre el código de comercio,
  • Anuario del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.
  • Proyecto de código de procedimientos en materia civil,
  • En la legación de Bolivia,
  • Fracaso de la Instrucción Primaria,
  • Ceremonial diplomático Argentino etc. etc. etc.

La actuación pública incesante del doctor Zeballos no podría ser expuesta en una breve nota y nos limitamos á publicar la lista siguiente de funciones públicas oficiales y no oficiales.

  • Miembro activo de la Sociedad Biblioteca Militar,
  • Miembro activo de la “Asociación Protectora de los Inválidos”,
  • Socio de la Sociedad Científica Argentina,
  • Profesor de Geografía en el Colegio Nacional,
  • Doctor en 1a Facultad de Jurisprudencia de la Universidad,
  • Secretario de la Sociedad Científica Argentina,
  • Socio honorario del Colegio de Escribanos de la Provincia de Buenos Aires,
  • Miembro de la comisión redactora de los Anales de la Sociedad Científica Argentina,
  • Socio vitalicio de la Societá Geográfica Italiana,
  • Diputado nacional,
  • Teniente Coronel de Guardias Nacionales de la Nación,
  • Socio activo de la Academia Nacional de Ciencias,
  • Diploma y medalla de la Municipalidad de Buenos Aires, por la instalación de la Capital definitiva de la República,
  • Profesor de Derecho Internacional en el Colegio Militar de Palermo,
  • Gefe del 2do Batallón de 2do Regimiento cíe Guardias Nacionales de la Capital,
  • Miembro correspondiente de la Société de Géographie d’Anvers,
  • Socio correspondiente de la Societá Geográfica Italiana,
  • Socio honorario del Centro Naval,
  • Socio activo del Club Militar,
  • Oficial de academia de Francia,
  • Representante de la República en el Congreso Pedagógico de la Exposición Continental,
  • Presidente del Instituto Geográfico Argentino,
  • Efectivo de la Reale Accademia Araldica Italiana,
  • Miembro del Instituto Historico, Geographico e Etnographico do Brasil,
  • Presidente de la comisión encargada de representar a la República en la Exposición de Bremen,
  • Socio honorario del Colegio Nacional de Escribanos,
  • Vocal de la Junta. del Crédito Público local de Buenos Aires,
  • Condecorado con el Busto del Libertador, 3era clase, por el gobierno de Venezuela,
  • Miembro de la Sociedad Geográfica de Bremen,
  • Socio de la Académie Poétique Mont Real,
  • Socio corresponsal del Ateneo del Uruguay, de Montevideo,
  • Presidente del Circulo de Periodistas,
  • Cavaliere de la orden de la Corona de Italia,
  • Gefe del 3er Batallón del 3er Regimiento de Guardias Nacionales de la Capital
  • Presidente del Comité de la Capital del Partido Nacional,
  • Miembro protector del Circulo Médico Argentino,
  • Miembro correspondiente de la Société Neuchâteloise de Géographie,
  • Correspondiente de la Real Academia de Historia de Madrid,
  • Ministro de Relaciones Exteriores,
  • Miembro correspondiente de la Sociedade Geografica de Lisboa,
  • Socio honorario de 1a Societa Italiana Unione e Fratellanza, de Lobos,
  • Catedrático suplente de Derecho Internacional Privado en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires,
  • Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario cerca de Estados Unidos y de México
  • Académico titular de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aíres,
  • Vice-presidente del 1er Congreso Industrial Argentino,
  • Miembro honorario del Ilustre Colegio de Abogados, de Lima
  • Catedrático titular de Derecho Internacional Privado en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de 1a Universidad de Buenos Aires,
  • Miembro correspondiente de la Academia de Jurisprudencia y Legislación, de Barcelona, Socio activo de la Junta de Historia y Numismática Americana,
  • Miembro de The Hispanic Society of America, de Nueva York,
  • Vocal de la Comisión Directiva del Círculo de la Prensa,
  • Presidente del Consejo de Educación Secundaria, Normal y Especial,
  • Miembro de la Comisión Nacional del Centenario,
  • Presidente honorario de la Comisión Directiva y Presidente de la sección de Ciencias Exactas y Estadísticas del Congreso Científico Internacional Americano de 1910,
  • Vocal de la Junta Directiva del Instituto Geográfico Argentino, Presidente de honor (del XVlIo Congreso Internacional de los Americanistas, Vice-Presidente honorario del Congreso Científico Internacional Americano,
  • Ex-Director y Redactor de “El Colegial” y “La Prensa”, de Buenos Aires, ‘El Mensajero”, del Rosario y colaborador en numerosos diarios y revistas nacionales y extranjeros. Orador, escritor, etc. etc. etc.

E1 doctor Zeballos ha fundado y dirigido las siguientes publicaciones:

  1. El Colejial (periódico, Buenos Aires, 1886, Extinguido),
  2. El Mensajero (director de, Rosario, hoja diaria, existe),
  3. Anales Científicos Argentinos (revista de ciencias, Buenos Aires, 1874),
  4. Anales de la Sociedad Científica Argentina (Buenos Aires, 1872-1909, Presidente secretario de ella),
  5. Boletín del Instituto Geográfico Argentino (Buenos Aires, 1879 -1909, Presidente director
  6. Revista de Derecho, Historia y Letras Buenos Aires, 1898-1909),
  7. Bulletin Argentin de Droit International Privé (Buenos Aires, 1903-1909).

Datos complementarios de Estanislao Zeballos

Primer cuarto de siglo

Era el hijo mayor del teniente coronel Estanislao Zeballos y de Felisa Juárez. Su padre fue ayudante del general Juan Pablo López, herido en 1838 en lucha contra los indígenas. En 1850, con el grado de mayor, fue capitán del Puerto de Rosario en 1850 y se plegó al avance del Ejército Grande de Justo José de Urquiza en 1851. Se desempeñó como Juez de Policía de Rosario en 1853 y efectuó la primera nomenclatura de las calles de la ciudad.

En su juventud, mientras acompañaba a su padre cerca de la Posta de Arequito, sufrió el ataque de un malón de indígenas ranqueles, del que logró salvarse huyendo al galope.

Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad natal, y por mediación del gobernador Nicasio Oroño, a los doce años de edad fue becado para proseguir sus estudios iniciados en el Colegio Nacional de Buenos Aires.

Entre 1870 y 1871 la ciudad fue atacada por el flagelo de la fiebre amarilla. Se había constituido una Comisión Popular de Salubridad, y Zeballos – entonces estudiante – colaboró como auxiliar de la misma, dando asistencia o trasladando los cadáveres de la tragedia. También Zeballos contrajo la enfermedad, salvándose bajo la protección de José C. Paz, que presidía la Comisión Popular.

Estudió en la Universidad de Buenos Aires, cursando estudios en la Facultad de Derecho y en la de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Dirigió una protesta estudiantil en 1871, causada por el suicidio de un estudiante por haber sido injustamente reprobado en un examen, y organizó la fundación del primer Centro de Estudiantes.

Se graduó en jurisprudencia en la en 1874, y ese mismo año, José C. Paz lo empleó como cronista del diario La Prensa, al que estaría ligado toda su vida; llegaría a ser su redactor en jefe y director. Cuando el 24 de septiembre de ese mismo año José C. Paz cerró el diario La Prensa para unirse a la revolución mitrista, se unió a la misma y fue secretario de campaña de Bartolomé Mitre. La revolución fue vencida en la batalla de La Verde y Zeballos pasó algún tiempo en prisión.

Actuación científica y literatura de frontera

Cursando sus estudios, en 1872 había fundado la “Sociedad de Estímulo Científico”, poco después “Sociedad Científica Argentina“, editora de la Revista Anales, y fue uno de sus miembros más activos.[1]

Durante algún tiempo fue profesor de colegios secundarios y escribiente del naturalista alemán Germán Burmeister, Director del Museo Público. En 1875 presentó a la Sociedad Científica Argentina el proyecto de fundación del Museo de Ciencias Naturales. Un año antes había realizado excavaciones en las barrancas del río Paraná, hallando los restos de un gliptodonte, y dos años más tarde publicó en colaboración con el ingeniero Pedro Pico un informe sobre el túmulo prehispánico de Campana, que inició la sistematización de las investigaciones arqueológicas en el país.

Apoyó la expedición de Francisco Pascasio Moreno para explorar las cuencas de los ríos Negro y Limay. Años después recogió las informaciones obtenidas, proponiendo el traslado de la frontera Sur hasta el Río Negro en su obra La conquista de quince mil leguas, publicada en 1878. Escribió el libro en pocas semanas, con la finalidad de convencer a los miembros del Congreso Nacional de financiar la Conquista del Desierto que ya estaba iniciando el ministro de guerra, Julio Argentino Roca. El libro está lleno de opiniones racistas e intolerantes, y llamaba sin ambages al exterminio de la población indígena del sur argentino.

En 1879 fundó el “Instituto Geográfico Argentino“, del que fue su primer presidente y por esa época gestionó una subvención a Florentino Ameghino para la publicación de sus estudios sobre los Mamíferos fósiles.

Tras la campaña de Roca, a fines de 1879, hizo un largo viaje al norte patagónico y reunió sus observaciones en Viaje al país de los araucanos, publicado en 1881, primer tomo de una trilogía, que se completaría con La Región del Trigo, del año 1883, y A través de las cabañas, de 1888. Posteriormente escribiría unas crónicas noveladas sobre los caciques Calfucurá y Painé, y sobre una inexistente cacica huiliche, Relmú.

Diputado nacional

Ese mismo año fue electo diputado provincial, en una lista que incluía a Bernardo de Irigoyen, Miguel Cané, Lucio Vicente López, Miguel Goyena, Nicolás Calvo, Delfín Gallo, Luis Sáenz Peña, José C. Paz, Antonino Cambaceres e Hipólito Yrigoyen. Al año siguiente fue electo diputado nacional, y durante la revolución de 1880 acompañó la gestión del presidente Nicolás Avellaneda. Acompañó al general Eduardo Racedo en la batalla de Puente Alsina, los días 20 y 21 de junio.

Durante su primera gestión como diputado nacional fue autor de numerosas iniciativas: la reforma del Código de Procedimiento y del de Comercio, la ley de creación de colonias agrícolas, la de vinos, la de ferrocarriles, la de creación de la Universidad Federal de Rosario, la de Matrimonio Civil, la de prenda agraria, y muchas otras.

Al concluir su primer mandato de diputado nacional, a los 30 años, se presentó como candidato a gobernador de Santa Fe; fundó el Partido Constitucional, que postuló su candidatura en 1885, año previo a las elecciones de 1886, durante la gobernación de Manuel María Zavalla. Una comisión que apoyaba su candidatura viajó a Buenos Aires a entrevistarse con el presidente Roca; pero éste le negó su apoyo, debido a que Zeballos apoyaba en el orden nacional a Bernardo de Irigoyen contra el candidato de Roca – y cuñado suyo, que llegaría a la presidencia – Miguel Juárez Celman. No obstante, volvería a ser electo diputado nacional ese año de 1886.

Ministro de Relaciones Exteriores

En 1889, siendo Zeballos Presidente de la Cámara de Diputados, fue nombrado [[Ministerio de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto de la República Argentina|Ministro de Relaciones Exteriores por el presidente Juárez Celman. Ante el riesgo de que el país se viera enfrentado a Chile por las cuestiones de límites, el nuevo ministro formó una Comisión Especial con el fin de adquirir armamento moderno en Europa. La presidía José C. Paz, entonces Ministro en Francia, y era uno de sus integrantes el después general Pablo Ricchieri, quien dejó la crónica de su misión en Europa. Renunció junto con la mayor parte del gabinete en el mes de abril de 1890, al comenzar la crisis que llevaría a finales de ese año a la Revolución del Parque.

Fue nuevamente Canciller entre octubre de 1891 y octubre de 1892, durante la presidencia de Carlos Pellegrini, gestión durante la cual rechazó el reclamo británico de indemnizaciones a súbditos de ese país que habían sufrido daños durante la revolución del 90. También enfrentó reclamos de Francia por la expulsión de un buque de esa bandera de aguas territoriales argentinas. A raíz de ese hecho firmó un tratado comercial y de navegación con ese país en 1892.

Presentó al gobierno chileno de varias diferencias interpretativas sobre el tratado de límites de 1881. Y también tuvo una actuación destacada en el llamado Incidente Baltimore, interviniendo a favor de los Estados Unidos y contra el gobierno chileno que sucedió al derrocado presidente José Manuel Balmaceda.

Al año siguiente fue nombrado Ministro Plenipotenciario en México, pero fue desviado a los Estados Unidos, donde se entrevistó con el presidente Grover Cleveland por el laudo por la cuestión de límites con el Brasil en la provincia de Misiones.

De regreso se apartó durante varios años de la política, dedicándose a ejercer como abogado particular y como profesor en la Universidad de Buenos Aires. En 1901 fue incorporado como miembro a la Junta de Historia y Numismática Argentina y Americana, actual Academia Nacional de la Historia de la República Argentina.

Nuevo ministerio

Hacia 1905 Zeballos volvió a ser considerado en las gestiones diplomáticas, a raíz de a publicación de un artículo titulado "El incidente de límites con Chile sobre las islas Nueva y Picton", referido al conflicto sobre la soberanía del Canal de Beagle.

En noviembre de 1906 fue designado Ministro de Relaciones Exteriores por el presidente José Figueroa Alcorta. Durante su gestión se dedicó a contrarrestar la propaganda belicista del Brasil y a tratar de adquirir armamento, en especial naves de guerra, para prevenir una situación bélica con ese país, por lo que fue acusado de tener una postura armamentista. En Brasil, Zeballos es especialmente conocido por haber planeado una ofensiva sobre ese país en caso de guerra, que incluiría la ocupación militar de Rio de Janeiro.[2] Fue también acusado de haber fraguado un documento del Barón de Río Branco, destacado diplomático de ese país.[3] [4] Su posición activa de defensa de los límites de su país, abandonando la actitud negligente de sus antecesores, fue interpretada por Chile y Brasil como generación de conflictos de límites que antes no existían.[5]

En 1908 asumió interinamente el ministerio de Justicia e Instrucción Pública, pero una crisis de gabinete lo obligó a renunciar ambos cargos en junio de 1908.

Inició entonces una gira por el interior del país, para exponer ante diversos auditorios su punto de vista sobre la política exterior argentina, que se extendió hasta el año siguiente. Recopiló sus discursos y los artículos aparecidos en la Revista de Derecho, Historia y Letras entre los años 1908 y 1910 en una obra titulada “La Diplomacia Desarmada”, en que defendía el equilibrio de fuerzas militares como base para la paz y garantía de una justicia equitativa en los pleitos.

Respecto a la búsqueda de la paz a todo trance, decía:

“¡Cuánta pena me causa, señores, que se profane a diario en la República Argentina el augusto nombre de la paz! La paz no es el suicidio, la paz es la vida.”

En ese período también abogó por la

“Necesaria reorganización de los ferrocarriles y demás medios de transportes, para reducirlos a un sistema en que predomine el interés nacional, como único medio de defender los derechos de la producción argentina, contra intereses privados legítimos, ciertamente, pero que comienzan a predominar en nuestras administraciones, en la prensa y en los círculos políticos, excediéndose de tal suerte que se debilitan las esperanzas de controlarlos…”

Otra vez diputado nacional

Volvió a ser diputado nacional desde 1912 a 1916, período durante el cual tuvo sus más destacadas actuaciones parlamentarias. Durante una interpelación al ex canciller Luis María Drago y el entonces Canciller Murature, el mismo que antes se opusiera como periodista a su gestión, terminó por convencer de su postura el mismo canciller.

Durante un debate sobre redescuento de las carteras bancarias, en julio de 1914, afirmó:

“En materia de protección de los capitales extranjeros el país ha ido hasta la abdicación de su soberanía y de su dignidad; de su soberanía porque hemos puesto el atributo supremo de emitir la moneda en manos de extranjeros desconocidos…; de nuestra dignidad porque no nos defendemos de las explotaciones del Capital extranjero, que ha llegado a constituir monopolios, de manera, que pocas manos manipulan la riqueza argentina, imponiendo la ley voraz de los precios a los grandes y a los pequeños, al trigo y al pan.”

Su discurso parlamentario de defensa de los derechos argentinos ante el apresamiento del vapor “Presidente Mitre” por Gran Bretaña en 1915, fue incorporado al Diario de Sesiones de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, por su acopio de doctrina jurídica sobre Derecho Internacional Público.

Otros proyectos en los que tuvo importante actuación fueron los referidos a agricultura, irrigación, convenciones sanitarias, comercio de carnes, prenda agraria, construcción de caminos y fomento de la navegación marítima con pabellón nacional.

Últimos años

En 1818 fue nombrado Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, en la que fue profesor de Derecho Internacional Privado durante 24 años. Sistematizó la que llamó “Teoría Argentina del Derecho Privado Humano”, que fue aprobada por la Asociación de Derecho Internacional en 1922, uno de cuyos principios originales fue la introducción de la extraterritorialidad del domicilio en el orden privado, política que dejaría graves secuelas de impunidad en América Latina a favor de empresas etranjeras. Expuso su teoría en un voluminoso libro en 5 tomos escrito en idioma francés, “La Nationalité.

A los 69 años viajó a los Estados Unidos, invitado por la Universidad de Harvard a participar en un ciclo de conferencias que dictó en lengua inglesa. Fueron publicadas póstumamente en 1927.

Desde los Estados Unidos viajó a Inglaterra, falleciendo en Liverpool el 4 de octubre de 1923.

Sus restos descansan en el cementerio de la Recoleta. Los descendientes de Estanislao Zeballos viven en los Estados Unidos, en Palm Beach, Florida, Lansing, Míchigan, como así también en Montreal, Canadá. Otros familiares residen en su país natal, en Corrientes, Mendoza, Rosario, Córdoba y Buenos Aires.

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Con la mirada de nuestro tiempo, un cineasta presentó en el festival de cine de Buenos Aires  una película sobre la llamada “Conquista del desierto”. En un reportaje publicado el lunes 25 de agosto de 2008 expresa una serie de ideas que nos parece necesario compartir en nuestro espacio. Sucede que habla de nuestro protagonista en la categoría PERSONAJE del MES, y de los serios cuestionamientos que le caben a la luz del tiempo y la historia.

Severo cuestionamiento

Lo que dejó el bafici:
un viaje al país del Diablo

Paradoja. ”Estanislao Zeballos, nuestro primer antropólogo, tiene las manos tintas en sangre.”

Podemos nombrar una calle llamada Estanislao Zeballos, echar una mirada a las imágenes que ilustran un billete de cien pesos, o escuchar hablar de localidades como Los Toldos o Carhué, sin reparar que en estas referencias asoma una parte turbia de nuestra historia, aquella que todavía se conoce eufemísticamente como “La conquista del desierto”. El realizador Andrés Di Tella (director de trabajos como Montoneros, una historia y Fotografías) se detuvo, precisamente a examinar qué hay detrás de esos datos y lo plasmó en El país del Diablo, que pudo verse en la reciente edición rosarina del Bafici.

Atraído por las imágenes de un antiguo filme mudo, dirigido por el santafesino Alcides Grecca, que reconstruía uno de los últimos malones (con la actuación de algunos indígenas que participaron de ese embate), Di Tella emprendió un viaje por aquellas tierras de la pampa y el sur argentinos. Territorios a los que Adolfo Alsina había intentado separarlas zonas “civilizadas” con una inmensa zanja.

En el camino descubrió a un personaje peculiar: el rosarino Estanislao Zeballos, periodista, escritor, legislador y ministro. El país del Diablo es el título de su documental, en cuyas historias descubrió también (siendo su madre oriunda de la India) algo en común con aspectos de su propia vida.

— Es notable que tu interés por el tema haya comenzado con una película santafesina, El último malón, y que hayas reparado en un personaje histórico rosarino, Estanislao Zeballos.

—Todo comenzó hace unos veinte años. Fui a un seminario que dictaba David Viñas, y un día nos llevó al Museo del Cine a mostrarnos la película de Alcides Grecca. Un filme increíble, porque fue hecho en 1914 y refleja un malón en San Javier, que fue uno de los últimos en Argentina, ocurrido unos años antes, con algunos de los propios indígenas como actores. Esas imágenes me quedaron en la memoria porque era un testimonio increíble. Era una reconstrucción de algo de lo cual nadie habla: la conquista del desierto, la guerra contra el indio. Desde entonces me quedó la idea de hacer algo, pero no le encontraba la vuelta. Meterse con un tema histórico, en términos cinematográficos, es como suicida.

—Posiblemente lo que te llevó a interesarte por Zeballos fue el descubrirlo como el “primer documentalista”, como decís en la película.

—Claro, porque era escritor, periodista, medio geógrafo, medio científico, amigo e interlocutor de (Julio) Roca y, de alguna manera, uno de los ideólogos de la campaña del desierto. Como se hacía en esa época, viajaba a los lugares y se informaba no sólo con la documentación o la bibliografía sino con el viaje sobre el terreno. Como dice en un momento Nazareno Serraíno, cacique ranquel en la actualidad, Zeballos era un argentino innovador. El lo ve con una óptica negativa, porque instaló la idea de que a los indios había que verlos como bichitos raros, como “el otro”. Sin embargo, a mi me interesó que fue cómplice del exterminio de los indígenas argentinos y, a la vez, el primero que empezó a rescatar su cultura. Escribió libros sobre el tema, al punto de que hoy los ranqueles o mapuches que quieren reconstruir su historia, sus costumbres y sus tradiciones, tienen que recurrir a lo que dejó él. Me interesa esa paradoja: que nuestro primer antropólogo, nuestro primer documentalista tenga las manos tintas en sangre. Creo que todos los que no somos aborígenes, seguimos teniendo algún tipo de responsabilidad de que el indio haya sido eliminado y avergonzado.

—Sobre el final de la película, se menciona cierto arrepentimiento o reflexión de Zeballos.

—El escribía sobre la necesidad de exterminar a los indios antes de viajar. Después los fue conociendo, y creo que eso lo hizo cambiar. Igual, seguía con una visión que hoy consideraríamos racista. Un año antes de morir, publica un extrañísimo panfleto con un título muy evocativo, Soñando con los indios del Chaco, porque fue al Chaco y se encontró con una comunidad indígena viviendo en la miseria, lo mismo cuando fue a La Pampa.

—El país del Diablo no se limita a hablar de la matanza de los indígenas, sino que además muestra sus cadáveres, sus cráneos.

—Una de las expresiones del interés de Zeballos por los indígenas era profanar tumbas y coleccionar los cráneos de los indígenas. Creo que eso simboliza sus contradicciones, porque su interés era genuino y a la vez macabro, e implica una falta de respeto total a la otra cultura.

—Cuando en la película, mientras se muestran esos cráneos, se escucha una expresión de Roca acerca de sembrar el terror entre quienes quedaban es inevitable relacionarlo con la dictadura militar.

—Sí. Yo no hago ningún tipo de referencia a la dictadura militar de los 70 porque no es necesario. En el diario del Bafici titularon una nota que me hicieron con una frase que me gustó: “La historia ocurre ahora”. Y es así, lo que ocurrió hace más de cien años sigue sucediendo, en algún sentido. Los indios siguen sin poder ser indios, recién ahora están tímidamente empezando. En Argentina, según un estudio, de 15 mil personas testeadas, el 51 por ciento tenía en su mapa genético elementos indígenas. Y nos consideramos un país europeo.

—La idea de hacer una zanja para dividir un tipo de gente de otra tiene equivalentes en la actualidad.

—Claro. Sobre todo, sigue vigente la idea del europeo y del autóctono, llamémoslo boliviano, paraguayo o negro de mierda. En ese sentido es donde también hay una continuidad con mi película anterior, Fotografías. En algún sentido yo me identifico con los indios, aunque sean otros indios, no los míos. Pero yo tuve esa experiencia de sentirme avergonzado, de odiarse a uno mismo, de querer ser otra cosa.

—Es clave cuando en la película se plantea que en pocos meses se acabó un mundo.

—Es muy impresionante. Hasta 1879, a doscientos, trescientos kilómetros de la ciudad de Buenos Aires, todo el resto del país hacia el sur, estaba en manos de los indios. Y los tipos la verdad es que vivían en el paraíso. Había guerras internas, o contra el Paraguay, pero le tenían miedo a los indios. Existió el intento de Rosas en los años treinta, aunque Rosas mató más gente que Roca, algo que hoy suena políticamente incorrecto.

—Con respecto a la expresión de que acabó un mundo, en la última secuencia, ¿no hay una intención tuya de que ese mundo perdido reaparezca, como si se tratara de un sueño o un fantasma?

—Sí, está bien esa lectura. Yo creo que es un poco un sueño mío y a la vez una reconstrucción. Nazareno, el cacique, tiene una parte indígena, pero elige ser ranquel, yo estoy diciendo que nosotros podemos pensar una Argentina donde podemos imaginarnos un poco indios.

Fernando G. Varea
LA CAPITAL / ROSARIO

Comentarios:

Paul escribió:
Interesantísima historia, pero te confieso que me desconcierta un poco ese deseo de ser “un poco indio”. Recuerdo que en una ciudad de Estados Unidos (Providence), hace un par de años, un hombre desconocido que comía una banana me interpeló en plena calle: “¿De dónde es usted?”, me
preguntó. “Del Perú”, le dije. “Ah, pero, dígame, ¿usted es un poco indio, verdad?” Dos días después, un señor argentino en la misma ciudad
me decía, con amistosa complicidad, que yo era totalmente europeo. Las dos conversaciones me resultaron igualmente inquietantes e impensables
en mi viejo contexto limeño. De eso no hablábamos. Si yo en Lima digo que soy un poco indio (que seguramente es cierto genéticamente), sería una provocación muy grande y hasta una
falta de respeto. ¿Con qué derecho? Ser indio es una experiencia. Ahora, decir que soy europeo sería no sólo falso, sino arrogante y también afrentoso… Es muy jodida la cosa… Como ves, no he visto la película y ya estoy removiéndome en la butaca, pensándola desde mi propia novela familiar nacional.

2 de septiembre de 2008 11:39 

Horacio dijo…

LA OTRA FORMA DE ACTUAR: RECONOCIMIENTO AL CAPITÁN RUFINO SOLANO, SINGULAR PERSONAJE HISTÓRICO DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES Y DE ARGENTINA.-

Hace casi un siglo, a la edad de 76 años, dejaba de existir el capitán azuleño don Rufino Solano. Este muy particular militar, recordado como “El diplomático de las pampas”, desplegó inigualables acciones en favor de la paz, la libertad y la vida en la denominada “frontera del desierto”. Como resultado de estas acciones Rufino Solano, mediante su trato proverbial con el aborigen, consiguió redimir PERSONALMENTE a centenares de mujeres, niños y otros prisioneros, de ambos bandos, impulsado siempre por un notable y especial sentimiento hacia el género, encarnado en la lacerada figura de la cautiva.
Asimismo, se destacan entre sus acciones, el haber evitado sangrientos enfrentamientos mediante sus prodigiosos oficios de mediador y pacificador, pactando con los máximos caciques indígenas (Calfucurá, Namuncurá, Pincén, Catriel, Coliqueo, Sayhueque, entre muchos más), numerosos acuerdos de paz y de canjes de prisioneros. Realizando esta arriesgada tarea en beneficio de la población de Azul y de numerosas localidades de la Provincia de Buenos Aires e incluso de otras provincias aledañas. Entre otras significativas intervenciones del capitán Rufino Solano, se encuentra la de haber formado parte de los cimientes que dieron origen a las actuales ciudades de Olavarría y San Carlos de Bolívar, entre otras más.-
En el plano religioso, cumplió destacado protagonismo sirviendo de enlace en la acción evangelizadora hacia el aborigen llevada a cabo por la Iglesia de aquella época. En cumplimiento de esta última actividad, se lo vio prestando estrecha y activa colaboración al Padre Jorge María Salvaire, fundador de la Gran Basílica de Luján denominado “El misionero del desierto y de la Virgen del Luján” (participó en la célebre expedición a los toldos del cacique Namuncurá) y actuando de ineludible interlocutor entre los jerarcas aborígenes y el Arzobispado de la ciudad de Buenos Aires, en la persona del Arzobispo Dr. León Federico Aneiros, llamado “El Padre de los Indios”.
Esta encomiable labor del capitán Rufino Solano fue desarrollada durante sus más de veinte años de carrera militar y continuó ejerciéndola después de su retiro hasta su muerte, ocurrida en 1913. Actualmente obra en la Legislatura de la Pcia. de Buenos Aires, un proyecto de ley para declararlo Ciudadano Ilustre de dicha provincia.-
Ver MUY INTERESANTES FOTOGRAFÍAS DE LA ÉPOCA EN: http://elcapitanrufinosolano.blogspot.com
O para leer la página completa del personaje en internet escriba en su buscador la expresión: – elcapitanrufinosolano – (blogspot)

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Entry Filed under: Personaje del mes

2 Comments Add your own

  • 1. M T  |  enero 9th, 2012 at 12:14 PM

    Y Ameghino? 6 de Agosto… centenario fallecimiento.
    Encima EZ le dificulto la publicación de sus primeras ideas en los 1870′s….

  • 2. Luis María Barassi  |  enero 10th, 2012 at 4:41 PM

    De mi mayor consideración:

    Atento al reciente envío y a su inquietud, respondo que Florentino Ameghino fue Personaje recordado del mes, en Abril de 2007.

    Muy atentamente,

    Luis María Barassi

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