GUTIERREZ, Juan María – Personaje del mes: Junio 2010

junio 1st, 2010

Juan María Gutiérrez nació en Buenos Aires, el 6 de mayo de 1809, y murió en la misma ciudad el 26 de febrero de 1878.

Como Rector de la Universidad de Buenos Aires, Gutiérrez creó en 1865 el Departamento de Ciencias Exactas, antecedente de la Facultad del mismo nombre. Albergaba la enseñanza de la matemática y de la historia natural y su finalidad era, según palabras de Gutiérrez “formar en su seno ingenieros y profesores, fomentando la inclinación a estas carreras de tanto porvenir e importancia para el país”.

Una primera aproximación

Gutiérrez, nacido en 1809, tuvo dos vocaciones: las letras y las ciencias.

Realizó estudios de ingeniería y derecho, y se graduó de abogado en 1836, con su tesis Sobre los tres poderes públicos.

Trabajó como ingeniero y agrimensor en el Departamento Topográfico, mientras que su vocación literaria encontró cauce en el Salón Literario de Marcos Sastre, donde dialogó con los otros miembros de la llamada Generación del 37. Fundó la Asociación de Mayo, junto con Juan Bautista Alberdi y Esteban Echeverría, con quienes se exilió en Montevideo en la segunda mitad del siglo XIX.

Junto a su amigo Alberdi viajó por Europa. En Brasil, Ecuador y Chile ejerció la docencia y el periodismo, y desarrolló sus tareas como ensayistas, literato e historiador.

En 1852 se alineó con Justo José de Urquiza. Defendió el Acuerdo de San Nicolás ante la Legislatura de Buenos Aires e integró la comisión redactora de la Constitución Nacional de 1853. Y entre 1854 y 1856 fue ministro de Relaciones Exteriores de la Confederación.

En 1861, Bartolomé Mitre  -entonces presidente de la Nación- lo nombró rector de la Universidad de Buenos Aires, cargo que ocupó hasta 1874. Su rectorado fue decisivo para la consolidación académica de la Universidad de Buenos Aires.

En 1865 redactó el Plan de instrucción general y universitaria.

Dio gran impulso a la enseñanza de las matemáticas y las ciencias naturales. Para ello contrató a importantes científicos europeos, como el alemán Germán Burmeister y los italianos Bernardino Speluzzi, Emilio Rosett y Pelegrino Strobel.

Durante su rectorado se recibió la primera promoción de ingenieros, que integraban Luis Huergo, Guillermo White y Francisco Lavalle.

Junto con Burmeister fundó en 1865 la Sociedad Paleontológica, de la que fue miembro activo.

En marzo de 1868, Juan María Gutiérrez publicó Noticia histórica del origen y desarrollo de la enseñanza pública superior en Buenos Aires, una documentada historia de la educación en el Río de la Plata, desde mediados del siglo XVIII hasta la fundación de la casa de altos estudios, en 1821.

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Juan María Gutiérrez


Un detallado perfil aportado por contemporáneos e historiadores.

…Ricardo Rojas ubicó a Gutiérrez como el primer investigador de nuestros orígenes literarios, y Marcelino Menéndez y Pelayo lo destacó como “el más completo hombre de letras”. Análisis parcial, ya que sus esfuerzos destinados a promover la actividad científica y técnica en el Río de la Plata merecieron escasa atención por parte de quienes se ocuparon de destacar sus méritos.

Lo cierto es que Gutiérrez, además de su dedicación a la literatura, a sus importantes tareas como funcionario político y a la creación de la Facultad de Ciencias Exactas en la Universidad de Buenos Aires –de la cual fue rector-, tuvo particular interés por el estudio de la ciencia, aspecto que quizás no ha sido adecuadamente puesto en evidencia, pero que sin duda se comprueba entre otros hechos, por su incorporación a la Sociedad Científica Argentina, en 1875, tres años después de su creación y a la cual perteneció hasta su fallecimiento, el 26 de febrero de 1878.

Juan Bautista Alberdi en una reseña biográfica escrita el año de la muerte de su amigo, dice de él:

“Por la altura de su corazón y el lustre de su bello espíritu, Gutiérrez era un poeta sin perjuicio de ser un matemático. De ahí viene la santa y preciosa alianza que bullía en su inteligencia, de un superior buen gusto con un buen sentido práctico”.

Esta acertada apreciación del autor de las “Bases” explica el interés de Gutiérrez por el conocimiento científico desde su temprana juventud, que quedó documentado en los numerosos artículos que escribió destinados a rescatar del olvido sucesos vinculados al quehacer de los hombres de ciencia que supieron merodear en el Río de la Plata.

Se puede comprender su decidida afición por los temas científicos al recordar que luego de aprender las primeras letras en una escuela particular, en la que no era admitidos sino algunos niños determinados de familias reconocidas”, Gutiérrez se incorporó a los cursos de la Academia de Matemáticas dirigida por Felipe Senillosa. (Referencia aparecida en Estudios biográficos, Ed. Hachette, escrita por Antonio Zinny y publicada en 1958)

En carta dirigida a Domingo Faustino Sarmiento le decía: “Afortunadamente, tengo un carácter maleable y siempre me fue tan halagûeño el abrir un libro de poesía como otro de matemáticas”, palabras que denotan su particular cariño por los temas científicos. (Carta fechada en 1866 dirigida por Gutiérrez a D. F. Sarmiento. Se la encuentra en el Museo Sarmiento, carpeta 29, Carta nª 3384)

Cuando estudiante fue empleado de la Comisión Topográfica donde su superior Avelino Díaz, precoz profesor de matemáticas del curso preparatorio de la Universidad de Buenos Aires, lo designó para “adiestrar algunos niños jóvenes en el manejo práctico de los instrumentos”, por su habilidad y conocimientos para realizar tareas de agrimensura. (Zinny, Antonio, 1958, en su libro Estudios Biográficos, ya referido.)

En 1823, a la edad de 14 años, cuando se desempeñaba como dibujante en esa Comisión, Gutiérrez rendía examen en el curso de Geometría de la Universidad, junto con su amigo Juan Saubidet. La crónica del periódico “El Argos” destaca la resolución de problemas algebraicos por el “muy adelantado joven Gutiérrez” entre otros temas y exposiciones efectuadas durante dicho examen. (El Argos de Buenos Aires. Nª  98, 6 de diciembre de 1923)

Gutiérrez al recordar la relación con Avelino Díaz , señala que en una calurosa mañana de las vacaciones del primer año, fueron sorprendidos por éste en la oficina del Departamento Topográfico, disfrutando de un racimo de uvas compradas en el mercado y de un libro de poesías adquirido en la librería de Mr. Lacerf “con el ahorro de dos meses de nuestro escaso sueldo de delineador”. (Juan María Gutiérrez -1915- Origen y desarrollo de la Enseñanza Pública Superior en Buenos Aires. Editorial La Cultura)

El 29 de enero de 1836, desempeñando el cargo de Ingeniero en el Departamento Topográfico estuvo presente en la medición del ancho de la iglesia catedral para establecer un patrón de medida del metro lineal, junto con Felipe Senillosa, autor de una memoria sobre este trabajo y el coronel José Arenales, en ese entonces presidente de aquella repartición de la provincia. (Zinny, Antonio -1958- Estudios biográficos)

La situación política imperante en esos años lo impulsó a exiliarse a Montevideo. El 19 de mayo de 1840 en una breve misiva le comunicaba a Vicente López haber conseguido a manera de milagro mi pasaporte para fuera del país, y al mismo tiempo le pedía comunicara a su hijo Vicente Fidel “que han cesado mis padecimientos”. (AGN, Archivo General de la Nación. VII-21-I-6 Nª 3747)

Tres años más tarde, desde la orilla oriental del Río de la Plata, se embarca con Alberdi para visitar Europa. En Turín, nos dice éste último, se reúne con Carlos Ferrari, antiguo encargado del cuidado de los instrumentos de física y química de los laboratorios de la Universidad y del Museo de Ciencias Naturales que, para ese entonces, había regresado a su país natal. (Gutiérrez, 1915, 27)

Más tarde, a su retorno de Europa, Gutiérrez se radica temporariamente en el sur del Brasil debido al sitio que sufría la ciudad de Montevideo, debiendo dedicarse a efectuar trabajos de agrimensura para lograr su subsistencia. En busca de mejores perspectivas decide luego trasladarse a Chile, donde en 1848 se lo nombra Director de la Escuela Naval de Valparaíso, oportunidad en la cual, nos informa Zinny, arregló y puso en castellano una Geometría elemental, bajo el título de Elementos de Geometría, dedicados especialmente a los niños y artesanos de América. (Zinny, 1958, 293)

Derrotado Rosas en la batalla de Caseros, volvió en abril de 1852 a radicarse en Buenos Aires y se incorporó al gabinete del gobernador Vicente López.

Lo hizo como ministro de Gobierno, adoptando medidas tendientes a revertir la situación de estancamiento existente en las responsabilidades que debía cumplir la provincia en materia de obras de ingeniería.

El decreto de fecha 16 de junio de 1852, debido a su iniciativa, dispuso la creación de un Consejo de Obras Públicas destinado, fundamentalmente, al estudio de todos los proyectos relativos a obras y trabajos públicos, tales como caminos, canales, muelles, puertos, refacción y construcción de edificios del Estado”; hecho que una vez más señala su preocupación por los temas relacionados con la técnica.

Para integrar ese Consejo convocó a los mejores hombres que se encontraban en Buenos Aires, con larga experiencia en esas obras, entre ellos a Felipe Senillosa, Carlos Pellegrini, José María romero y Pedro Benoit, entre otros.

Designado rector de la Universidad el 1 de abril de 1861, cargo que desempeñó hasta su jubilación, Gutiérrez reitera su interés en el desarrollo de la enseñanza técnica y la formación de profesionales y en consecuencia eleva al Gobierno de la provincia de Buenos Aires, de quien dependía la universidad, un proyecto para la creación del Departamento de Ciencias Exactas en esa casa de estudios.

Esta iniciativa tenía origen en la necesidad de enfatizar el estudio teórico y práctico de la enseñanza de materias científicas que, durante largos años, habían sido descuidadas por el escaso interés otorgado por el gobierno y la sociedad porteña a este tipo de actividades.

El 16 de junio de 1865, siguiendo las recomendaciones aludidas, por decreto del gobierno de la provincia, se restablece en la universidad el Departamento de Ciencias Exactas comprendiendo la enseñanza de las Matemáticas puras y aplicadas y de la Historia Natural, estudios que prácticamente habían dejado de existir en la década del 30. (Besio Moreno, N. -1933- La enseñanza y el origen del Departamento de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires)

Esa permanente preocupación por el adelanto de la ciencia en el país, le conduce luego del arribo del doctor Germán Burmeister a apoyar la creación de la Sociedad Paleontológica de Buenos Aires, formada el 10 de agosto de 1866, surgida en una reunión celebrada en la universidad con la presencia de 22 personas, en la cual éste dio un resumen del objetivo que tendría la sociedad.

Gutiérrez, designado presidente, leyó el reglamento provisorio y desarrolló las ideas de aquel. El objeto principal de la sociedad sería estudiar y dar a conocer los fósiles de la provincia de Buenos Aires y el fomento y acrecentamiento del Museo de Ciencias Naturales (Revista Farmacéutica). La vinculación personal de Gutiérrez con Burmeister se explica por el apoyo que el rector de la universidad brindó a la labor del sabio alemán como director del Museo Público de Buenos Aires y al común interés de ambos por el estudio de las ciencias naturales. (Auza, Néstor I -1996- Germán Burmeister y la Sociedad Paleontológica 1866/1868. Academia Nacional de Historia. Investigaciones y Ensayos, nª 46)

Gutiérrez redactó innumerables artículos destinados a exaltar a los hombres y los hechos científicos que tuvieron lugar en el Río de la Plata, publicados en su mayor parte en la “Revista de Buenos Aires” y en su sucesora la “Revista del Río de la Plata”.

Sin embargo, cronológicamente, su trabajo inicial relativo a esos temas apareció en el número 14 de “Mundo Americano”, primer periódico semanal ilustrado con láminas litografiadas que apareció en Buenos Aires, en 1835, editado por César Hipólito Baclé.

En el trabajo titulado “Megatherium”, Gutiérrez efectuaba una descripción del terreno donde fue encontrado este fósil y comentaba acerca de otro ejemplar encontrado a las orillas del río Salado y remitido a Londres por el cónsul británico Woodbine Parish.

Entre otros artículos relacionados con antecedentes históricos relativos a temas de las ciencias físico-matemáticas y naturales publicó “La paleontología en las colonias españolas”, “Sobre el hombre prehistórico en la República Argentina”, “Nuestro primer historiador Ulrico Schmidel”, y “Trabajos de la Sociedad de Ciencias Físicas y Matemáticas”.

En el primero de esos artículos, Gutiérrez analiza un expediente originado por el Cabildo de Buenos Aires en 1776, con motivo del hallazgo de restos fósiles en el partido de Arrecifes, que remitidos a España, constituyeron el esqueleto de un Megatherium, exhibido luego en el Gabinete de Madrid. (Revista de Buenos Aires, T II, Nª 41, septiembre de 1866)

Con respecto al dedicado al hombre prehistórico, se trata de una breve síntesis que destaca el interés que despiertan los estudios arqueológicos realizados en la provincia de Catamarca para descubrir restos de antiguas civilizaciones indígenas pobladoras del territorio argentino.

Gutiérrez hace mención a los descubrimientos del profesor Liberan y de Francisco R. Moreno, enumerando algunas de las piezas de cerámica, cobre y piedra encontradas, que a su criterio deberían contribuir a “alentar a los jóvenes compatriotas a exploraciones etnográficas”. (Gutiérrez 1866)

Félix Weinberg señala que algunos trabajos quedaron sin ser publicados como “Efemérides de la Provincia de Buenos Aires desde 1810”, y una “Carta de los viajes de descubrimiento y expediciones militares hechos en la Provincia de Buenos Aires”, éste último hubiera resultado de indudable interés para conocer la historia de la geografía de esta provincia. (Weinberg, Félix -1958- El Salón Literario de 1837. Ed. Hachette)

El 31 de marzo de 1868, meses antes de asumir la presidencia de la Nación Domingo Faustino Sarmiento, Gutiérrez se dirige al ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Nicolás Avellaneda, para ofrecer el manuscrito de una obra de la cual es autor, que lleva por título “Origen y desarrollo de la Enseñanza Pública Superior en Buenos Aires”.

¿Qué resolución adopta el Gobierno a cargo de Alsina? Con la firma de éste y Avellaneda dispone, quince días después de la fecha indicada: “Que es un deber del Gobierno fomentar trabajos como los que han ocupado la laboriosidad del doctor Gutiérrez que, a más de su utilidad reconocida, viene a auxiliar la acción de los poderes públicos respecto de uno de los objetos que deben preocupar principalmente su atención”. (Gutiérrez, 1915, 42)

Por estas razones se hará cargo de la impresión del libro y “está dispuesto a adquirir la propiedad de la obra en nombre de la Universidad si es que se sirve cederla por la cantidad que fije oportunamente la Legislatura”.

Este libro constituye un valioso aporte al estudio histórico de los antecedentes de la educación superior en Buenos Aires, desde la época de la colonia hasta medidados del siglo XIX, en la cual su autor incluyó diversos artículos y comentarios en sus “Estudios Biográficos” acerca de las personalidades que se destacaron en las actividades intelectuales en la ciudad porteña, rescatando datos inéditos que fueron salvados del olvido. En esas páginas Gutiérrez se preocupó por señalar la actuación de varios científicos y profesores que pasaron por las aulas de la universidad mostrando su particular interés en los temas vinculados a las matemáticas y la física, además de los estudios de jurisprudencia, medicina y cirugía.

Pocos años después de la creación de la Sociedad Científica Argentina se dirige al secretario de la institución, en ese entonces Estanislao Zeballos, para solicitar su incorporación como socio y donar una serie de obras de su propiedad con destino a la biblioteca de la institución.

En la carta que adjunta con los libros en donación, Gutiérrez se refiere a la necesidad de efectuar un relevamiento de las obras escritas sobre temas científicos, lo cual señala ·debería tratarse con detención; pero según la extensión que yo le confiero y de que es susceptible mi idea me llevaría a hacer la historia del estado en que se encuentran en la América que habla español, las ciencias físicas y las matemáticas aplicadas, tarea muy superior a mis fuerzas y difícil de desempeñar por la escasez de materiales indispensables para su trabajo que no ha sido hecho por nadie que yo sepa”. (Archivo de la S.C.A. Sociedad Científica Argentina)

La consideración que merecía Gutiérrez con respecto a sus conocimientos científicos se evidencia por su participación como jurado en la discusión promovida por el hallazgo de un “túmulo” indígena en la provincia de Buenos Aires realizada por Pedro Pico en julio de 1877, trabajo presentado a la consideración de los miembros de la Sociedad Científica Argentina.

El doctor Carlos Berg y el perito Francisco Pascasio Moreno en un informe redactado en octubre de dicho año señalaron que los restos encontrados no eran los primeros de este tipo. Esta opinión originó una polémica que se sugirió fuera dilucidada con la intervención de Gutiérrez como árbitro y la participación de Berg, Moreno, Pico y Zeballos.

Pese a las dificultades que Gutiérrez argumentaba existían para redactar una historia de los trabajos relacionados con la ciencia en el Río de la Plata, se decidió encararlo y a tal fin escribió una serie de capítulos al respecto con la intención de ofrecer una conferencia sobre el tema en la Sociedad Científica Argentina.

La muerte lo sorprendió sin poder completarlo y darlo a conocer, pero sus originales fueron rescatados y se publicaron en la Revista Nacional (1886) en varios números.

Juan María Gutiérrez titula ese trabajo “Crónica del desarrollo de las ciencias matemáticas y de observación en el Río de la Plata” (1878), donde comienza por recordar a los científicos que se dedicaron a la descripción geográfica de las tierras de esa zona, trazando los primeros mapas de la región, para continuar con aquellos que estudiaron su historia natural y los fenómenos atmosféricos y finalizar relatando los estudios efectuados en los primeros años de la década del ´20, del siglo XIX, en matemática, física y química en la ciudad de Buenos Aires.

Esta conferencia, que no pudo ser pronunciada, constituye un esbozo de una posible historia de la ciencia argentina que, sin dudas, hubiera escrito teniendo en cuenta los antecedentes que había recogido relacionados con las actividades científicas. Gutiérrez ha sido reconocido con alta estima por sus escritos literarios y poéticos, sin embargo éstos han opacado un tanto los méritos que es preciso reconocerle por una obra que le define como el primer historiador de la ciencia y la técnica en el Río de la Plata.

Texto del Ing. JUAN CARLOS NICOLAU – publicado en la Revista “Ambiente ecológico”, de julio de 2000-, entonces Director del Instituto de Historia de la Ciencia y la Técnica de la Sociedad Científica Argentina.

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Otra biografía de Juan María Gutiérrez, aparecida en Biografías de literatura argentina.

Juan María Gutiérrez nació en Buenos Aires en 1809. Investigador de la historia, crítico literario, novelista, poeta, antologista, polemista, narrador, erudito, bibliófilo, hombre letras al fin, funcionario, ministro, constituyente, diputado.

Rector de la Universidad de Buenos Aires, Presidente del Consejo de Instrucción Pública, Jefe del Departamento de Escuelas, hombre público en diversas facetas, Juan María Gutiérrez es considerado uno de los más grandes promotores de la cultura argentina desde los comienzos de la Nación y durante buena parte del siglo XIX.

Nacido en los años en que la gesta de Mayo estaba a punto de suceder, Gutiérrez se encargó de luchar por la grandeza de la patria desde la pluma.

Decidido anticolonialista, sus escritos rescataron del olvido la labor de numerosos personajes que, desde los tiempos coloniales, defendieron –desde las armas o desde la literatura- la idea de la emancipación americana.

Fue uno de los “hombres de Mayo”: creció y maduró con la Revolución, sufrió con sus eclipses y vivió lo suficiente para ser uno de los constructores de la organización nacional.

Su vocación por las letras comienza siendo muy joven: realiza críticas literarias, poesía, historia y algunos trabajos científicos, en especial matemáticos.

Gutiérrez dará, junto con Belgrano, impulso  a la matemática en el país en la segunda mitad del siglo XIX, como disciplina que impulsaría el desarrollo material de la Nación.

A los 27 años, en 1836, se recibe de abogado, con una tesis Sobre los tres poderes públicos. No ejercerá esa profesión y, como medio de vida, utiliza sus conocimientos matemáticos trabajando en el Departamento topográfico como ingeniero y agrimensor.

Un año después participa del Salón Literario de Marcos Sastre (dedicado a estudios sociales e históricos), el antecedente inmediato de la Asociación de la Joven Argentina (o Asociación de Mayo), que promovió el desarrollo de la cultura nacional y que Gutiérrez fundaría junto con Juan B. Alberdi y Esteban Echeverría.

Durante el gobierno de Rosas, Gutiérrez emigro, primero a Montevideo y luego a Europa, y a Brasil, Chile y Ecuador. En Chile crea la Escuela de Náutica Nacional.

Con la caída de Rosas, Gutiérrez regresa al país y comienza a desarrollar la actividad política. Primero como miembro del Congreso Constituyente de 1853 (donde defiende el Acuerdo de San Nicolás) y, más tarde, como ministro de Relaciones Exteriores de la Confederación.

Posteriormente, Mitre lo designa para dirigir la Universidad de Buenos Aires, de la que sería Rector entre 1861 y 1874.

Aún en esa tarea directiva, Gutiérrez continúa con su obra literaria. Su libro Noticias históricas sobre el origen y desarrollo de la Enseñanza Superior en Buenos Aires, que data de 1868, se convertirá en un clásico.

Fue un prolífico escritor. Como biógrafo, por ejemplo, rescató del olvido a una serie de poetas nativos de la época de la colonia, como Manuel José de Lavarden o Sor Juana Inés de la Cruz (en la obra Estudios biográficos y críticos de algunos poetas sudamericanos anteriores al siglo XIX).

Escritos similares son Apuntes biográficos de escritores, oradores y hombres de Estado de la República Argentina, La Sociedad Literaria y sus obras, La Literatura de Mayo, La revolución de Cuba y sus poetas, y los estudios sobre Echeverría, Juan Ramón Rojas y otros literatos americanos.

Como investigador histórico, Gutiérrez produjo vibrantes biografías sobre San Martín y Rivadavia, el primer cronista del Río de la Plata, Ulrico Schmidl, Barco Centenera, el virrey Vértiz, el naturalista Azara, etcétera.

En todos estos trabajos presentó un estilo claro, limpio, despojado de toda pompa verbal, que sorprende por su modernidad.

Poeta también, escribió obras como A mi caballo, El árbol de la llanura, La flor del aire, entre otras.

Además, realizó estudios sobre el folclore y las culturas indígenas (Mitología de las naciones de raza guaraní, Observaciones sobre las lenguas guaraní y araucana, La quichua de Santiago industrial del indígena argentino, etc) e incluso algunos trabajos de corte netamente científico, como Los estudios actuales del hombre prehistórico en la República Argentina.

En el aspecto científico, Gutiérrez tuvo también una labor importante: fue presidente de la Sociedad Paleontológica, creada por él y Burmeister en 1866, y tuvo una notable influencia sobre algunos jóvenes científicos de la época, como Francisco Moreno.

Como Rector de la Universidad, Gutiérrez creó en 1865 el Departamento de Ciencias Exactas, antecedente de la Facultad del mismo nombre.

Albergaba la enseñanza de la matemática y de la historia natural y su finalidad era, según palabras de Gutiérrez, “formar en su seno ingenieros y profesores, fomentando la inclinación a estas carreras de tanto porvenir e importancia para el país”.

Entre los primeros egresados del Departamento se encontrarían los que a la sazón serían importantes ingenieros y científicos, como Luis Huergo, Guillermo White, Francisco Lavalle, etc.

En 1865, Gutiérrez preside la comisión que debía redactar el proyecto de un plan de instrucción general y universitaria.

En 1872, impulsando el respectivo proyecto de ley, propugna una enseñanza superior libre y gratuita, y la autonomía universitaria. No tuvo éxito con su prédica, aunque estos logros llegaron con la nacionalización de la Universidad, en 1881.

En sus últimos años, Gutiérrez proyectó escuelas de agricultura, comercio y náutica, y se esforzó en fundar una Facultad de Química y Farmacia.

Juan María Gutiérrez falleció en 1878.

Uno de sus primeros biógrafos, Juan Bautista Alberdi, escribió unas líneas que resumen cabalmente la infatigable labor de Gutiérrez en pro de la cultura nacional: “Si no hizo libros, al menos hizo autores. Estimuló, inspiró, puso en camino a los talentos, con la generosidad del talento real que no conoce la envidia. Bueno o malo, yo soy una de sus obras”. Y continúa afirmando: “El que escribe estas líneas, debió a sus conversaciones continuas la inoculación gradual del americanismo que ha distinguido sus escritos y la conducta de su vida. Gutiérrez le comunicó su amor a la Europa y a los encantos de la civilización europea. El fue, en más de un sentido, el autor indirecto de las Bases de la organización americana.

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  • 1. Ankush  |  noviembre 30th, 2012 at 9:24 AM

    I applaud all of you on a pheaemonnl performance in Buenos Aires. I was fortunate enough to meet you on the plane down to Argentina, therefore knew about the concert in Bs. As. Having grown up in an Argentinian household I am quite familiar with tango music and Por Una Cabeza is one of my favorites. You should all be very proud of your performance it was brilliant! I am also very happy that you were able to see a portion of Argentina and enjoy the beauty and the passion of the country and the people as well. I hope you are all able to return soon.Sincerely,Lisa Andersen

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