CIENCIA, PUEBLO y PAÍS – Editorial: Junio 2010

junio 1st, 2010

CIENCIA, PUEBLO y PAÍS

Una conmemoración histórica

Celebrar la historia es excelente. Y eso es lo que hicimos millones de argentinos que salimos a la calle durante cinco días para festejar el Bicentenario del primer gobierno patrio, el 25 de mayo de 1810.

Esto sucedió en todo el país, y en la capital argentina se aprovechó un gran espacio abierto -la Avenida 9 de Julio- para instalar escenarios y pabellones de las distintas provincias, definido como Paseo del Bicentenario.

Lo cierto es que la concurrencia sorprendió a todos. Sólo en dicho Paseo se estima que anduvieron unas seis millones de personas que –espontáneamente- decidimos participar estimulados por evocar en comunidad una gesta que tuvo una continuidad de la cual la Argentina y sus habitantes somos su consecuencia.

El concepto que cabe subrayar –y que quienes transitamos esas horas de evocación y felicidad comprendimos bien- pasó por el siguiente hecho: al evocar la historia también se la estaba protagonizando.

Debe quedar claro que la historia no es sólo el hecho pretérito –digno de analizar y evaluar y discutir- sino que es la impronta con que se moldea el presente y de la cual el individuo contemporáneo puede ser más o menos conciente en su rol limitado, pero protagónico al fin. De ahí la importancia del hacer cotidiano y de la responsabilidad con que cada quien asuma su particular existencia. Vínculos y relaciones que se generan y que forzosamente derivarán hacia ámbitos más amplios y complejos.

Y resultó acertada que la decisión de los organizadores fuera convocar a un sector que, como el científico y tecnológico, tiene mucho que ver con un Proyecto de país de cara al desarrollo en distintas áreas, para las cuales el concurso de la gente capacitada es crucial.

Alcanzar tal objetivo requiere de ciudadanos informados. Esto es, individuos que sepan lo que se ha hecho en determinados rubros, lo que se está haciendo y también de los planes para alcanzar nuevos objetivos.

El notable resultado que consistió en la asistencia continuada de miles de personas a la Posta de referencia, estimula a los protagonistas y a quienes no dudamos en difundir la importancia de hacer ciencia, concretar nuevas tecnologías, y el estimulante camino de la innovación.

Compromiso integrador

Aunque reiterado, se hace necesario recordar episodios que avergüenzan a la inteligencia y al sentido común.

Sucedió en la primera mitad de los años 90, cuando el entonces ministro de economía, Domingo Cavallo, mandó a los científicos a lavar los platos. Menos cruento que la llamada Noche de los bastones largos o el trágico golpe de Estado de marzo de 1976, claro –cuyo denominador común fue la expulsión de la inteligencia argentina- pero los tres fueron hechos sintomáticos de una sociedad política y económica con pies de barro.

El actual proyecto en ciencia –por el contrario- es ambicioso, y  se establece con el apoyo decidido de la máxima responsabilidad de gestión gubernamental. El Ministerio de ciencia, tecnología e innovación productiva es su brazo ejecutor.

De características inclusivas, el propio Ministro –doctor Lino Barañao- no se cansa en decir que se busca hacer hincapié “en la divulgación de las ciencias y en despertar vocaciones científicas”.

Por eso su felicidad al comprobar la concurrencia masiva que tuvo la Posta, porque fue –dijo- “una gran oportunidad para acercar la ciencia a la sociedad, que la financia todos los días con sus impuestos”.


El mismo Barañao reiteró el carácter federal de su administración, e insistió en la necesidad de continuar con el desarrollo científico tecnológico en todo el territorio nacional. Aclaró que “la federalización de la ciencia es uno de los temas del Bicentenario” y resaltó el interés de “mostrar cómo a través de las líneas de financiamiento del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología (COFECyT) se han apoyado desarrollos regionales de alto impacto social”.


Precisamente, en la Posta se hicieron presentaciones audiovisuales de la Agencia de Promoción Científica y Tecnológica, del Consejo Federal de Ciencia y Tecnología, y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Se exhibió, asimismo, material audiovisual del Consejo Inter Universitario Nacional, la Fundación Argentina de Nanotecnología (FAN), la Fundación Sadosky, el Túnel de la Ciencia y el Concurso Innovar.

Las atracciones que encandilaron a chicos, jóvenes y a adultos


Robots, un satélite desarrollado por la CONAE y la NASA y la maqueta del Polo Científico Tecnológico atrajeron a miles de personas que pasaron por la Posta de Ciencia y Tecnología en el Paseo del Bicentenario. El interés tuvo semejante nivel frente a la maqueta de la Central Atómica Atucha II -actualmente en construcción- y a la vitrina que mostraba el proceso de producción de combustible atómico a partir de uranio.

La avidez por conocer de los visitantes representó un espectáculo en sí mismo. Desde chicos hasta adultos mayores, pasando por adolescentes y personas de mediana edad. A la luz del poder cautivante de lo expuesto, los interrogantes que aparecían eran respondidos con claridad y una notable buena predisposición por expertos en cada materia.

Hitos de la notable experiencia

Polo Científico Tecnológico


A poco de ingresar, el visitante encontraba la maqueta del Polo Científico Tecnológico que se está construyendo en las Ex Bodegas Giol, y que será el centro administrativo de la ciencia argentina.

La concreción de dicho Polo se realiza con rigurosidad. Entre otros,  se puede citar el control de calidad de la construcción, y un seguimiento del cumplimiento de financiamiento e inversión, y la aplicación de un estricto programa de seguridad e higiene en los institutos de investigación.

Se sabe que el Polo Científico y Tecnológico es un emprendimiento innovador desde el punto de vista de la construcción sustentable en el país.

Por una parte, se mantuvieron los edificios existentes de la ex bodega y sobre ellos se aplicará un sistema –inédito en la Argentina- llamado “fachada ventilada”. Se trata de un frente cerámico que conservará mejor la energía del interior del edificio manteniendo la temperatura interior con un consiguiente ahorro de energía.

Otro factor que se contempló fue el manejo sustentable del agua potable. Así las cosas, toda el agua proveniente de los lavabos, lavatorios y duchas se juntará en un tanque para ser filtrada, limpiada y coloreada. Estas “aguas grises” serán utilizadas para los depósitos de los sanitarios.

Sobre la azotea del CONICET, habrá un sistema de paneles fotovoltaicos. Estos paneles solares captarán la energía del sol y la transformarán en energía eléctrica.

Satélite SAC-D / AQUARIUS


El satélite argentino –que integrará la cuarta misión encarada por el organismo local- fue desarrollado por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), en cooperación con la National Aeronautics and Space Administration (NASA), y las agencias espaciales de Italia, Francia, Canadá y Brasil.

Cabe informar que en una pantalla ubicada al final del salón se proyectaban –entre otras- imágenes de la construcción del satélite y animaciones del SAC-D Aquarius en órbita.

El nuevo satélite –cuyo lanzamiento está previsto a fines de año- llevará a bordo ocho instrumentos, cinco de los cuales serán provistos por la CONAE. A través de esos instrumentos, se obtendrán datos sobre el mar y la Tierra (por ejemplo la salinidad y la temperatura superficial de los océanos, vientos y presencia de hielo). Esto permitirá mejorar el conocimiento de la circulación del agua en los océanos y su influencia en el clima del planeta.

Las observaciones sobre el territorio argentino –por ejemplo- se utilizarán para generar alertas tempranas de incendios e inundaciones, a partir de datos de humedad de suelo y detección de focos de alta temperatura, entre otros parámetros. Este observatorio también se utilizará para estimar parámetros atmosféricos, conocer la distribución de deshechos espaciales y micrometeoritos que rodean la Tierra.

El Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva habrá de financiar a 15 grupos de investigadores argentinos, chilenos y brasileños que serán los encargados de analizar los datos que obtenga el satélite.

Maqueta de una Central Atómica


Bien identificada para el público visitante, reproducía a la perfección la Central Atómica ATUCHA II –actualmente en construcción en la ciudad de Lima, en la Provincia de Buenos Aires.

La gran mesa de los robots

En un amplio espacio se podía ver en funcionamiento a sendos modelos de robots desarrollados íntegramente en la Argentina por la empresa RobotGroup, con financiamiento del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva.

Ambos modelos pueden ser modificados, armados y desarmados, y cuenta con múltiples accesorios para aumentar su capacidad  de interacción con el usuario y el medio.

Los robots poseen –además- microprocesadores, sensores y comunicación USB que permite programarlos desde una PC común por medio de un entorno de software conocido como amigable.

La citada empresa tuvo un importante reconocimiento en 2006, al recibir el premio Innovar –precisamente- en la categoría Innovadores.

La vitrina del uranio

Gran cantidad de gente convocó también la instalación realizada por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) sobre el combustible atómico CANDU.

Los visitantes podían seguir el detalle de las etapas de generación de combustible atómico a partir de uranio: desde una roca con este mineral, pasando por las etapas de purificación hasta lograr el combustible nuclear tipo CANDU.

CANDU utiliza como combustible óxido de uranio natural no enriquecido. Este tipo de combustible se fabrica en la empresa argentina CONUAR S.A., que tiene un 33% de acciones en manos estatales a través de la CNEA.

Este combustible se utiliza en la Central Nuclear de Embalse, en Río Tercero, provincia de Córdoba. Está formado por 37 barras de “zircaloy”, que contiene pastillas de uranio. Suministran una energía de un millón de kilovatios hora, equivalente a 275 toneladas de petróleo o 385 toneladas de carbón.

Una buena conjunción

Aquellos hombres de Mayo de 1810 celebrarían también con satisfacción el Bicentenario que nos ha tocado vivir y que se prolongará durante todo este año.

En aquel tiempo los hechos se sucedieron de manera vertiginosa y el desplazamiento del poder español en esta región del Plata fue definitivo. Los años por venir no resultaron sencillos, pero de esa convulsionada realidad derivaron episodios que sirvieron para tejer el trascendente acto fundacional independentista del 9 de julio de 1816.

Y en este 2010 somos nosotros los que tenemos que decidir el cómo y el hacia adonde.

Los festejos por el Bicentenario –dicen reconocidos estudiosos- sirvieron para que la gente evidenciara un sentimiento de pertenencia colectiva. La gente necesitaba reencontrarse colectivamente dentro de un mismo proyecto. También, “sentir que pertenece a una Nación que conmemora su mito de origen”, y en medio de celebraciones que tuvieron una convocatoria espontánea de importante “carácter inclusivo”.


Un ambiente y sentimientos similares se pudo percibir en el rincón científico que se abrió para que la gente conociera lo que el país está haciendo de manera calificada y con reconocimiento mundial en asuntos que tienen que ver con el desarrollo de vanguardia en ciencia, tecnología e innovación.

Aspectos capitales para mirar con esperanza el futuro, y como eje capaz de vertebrar la necesaria comunión de un pueblo convencido de que somos capaces de hacerlo. Y no sólo para honra del país de nuestros mayores ilustres, sino para el que nos toca habitar y construir cada día.

Luis María Barassi

CIENCIA, PUEBLO y PAÍS

Editorial – Junio 2010

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