Programa 30 – Notable proyecto de instrucción de “divulgadores” en ciencia y técnica.

septiembre 26th, 2004

Notable proyecto de instrucción de “divulgadores” para informar sobre los avances en ciencia y tecnología.
Lo organiza en la entonces Fundación Campomar -con aval del premio Nobel Luis Leloir- el doctor Enrique Belocopitow. Repasa, por momentos con cierto humor, algunos episodios que hablan del poco interés demostrado sobre esos temas por los responsables de importantes medios, hace sólo 25 años y cuando el mundo desarrollado los alentaba como prioritarios. Su tenacidad le permitirá concretar la idea creando una red de excelentes profesionales, autores de miles de notas publicadas. La primera, sobre la entonces llamada “peste rosa” potenciada al conocerse el mal padecido por Rock Hudson. También reflexiona sobre el poder de los medios para orientar y crear una opinión científica en la gente, incluida toda la clase dirigente.

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Discípulo y foto de su maestro recibiendo el Premio Nobel. Belocopitow en la Biblioteca Fundación Instituto Leloir.

………cortina…….LA CIENCIA ARGENTINA EN LA VIDRIERA….cortina………

Si un país busca promover su progreso económico requiere como tarea prioritaria impulsar una política científica y tecnológica… (ráfaga)… Queda claro que la iniciativa no es sólo tarea de un gobierno sino del conjunto de la clase dirigente y de la opinión pública, cuyos parámetros deben ser el conocimiento y la información…Entonces, el papel de los medios de comunicación es central“el poder que tienen los medios para orientar o crear opinión es impresionante siempre. Justificado o no… La gente tiene la idea de que si aparece en un medio, es importante. Si aparece en un medio es probable que sea verdad. A veces es verdad y a veces importante y a veces no es ni una cosa ni la otra”…
El concepto es de un científico que aprendió periodismo e hizo escuela para hacerle comprensible al hombre común, investigaciones con cuyos resultados convive y hasta pueden alterar su destino… (ráfaga)… Enrique Belocopitow, es doctor en química, y fue responsable durante 17 años -en el edificio de la actual Fundación Luis Leloir, en Parque Centenario- de un proyecto de becarios a quienes instruyó en un plan de divulgación de ciencia y tecnología. ¿Cuál era su idea?… “vamos a fabricar a una persona que haga de traductor, que reciba la información del investigador y la convierta en una nota apta para todo público”… Belocopitow cuenta que todo surgió de las charlas que a fines de los años 70 mantenían a la hora del almuerzo el por entonces reducido número de investigadores con Leloir, Premio Nobel de Química 1970… “una de las cosas que habitualmente se hablaba era del poco interés que había, lo que hacíamos, sea exitoso del punto de vista internacional o sea un fracaso nadie le importaba nada. Había una especie de idea de que la gente no le interesaba lo que era ciencia, ni tecnología, ni nada”… Nuestro entrevistado relata que, como se hace en un trabajo de investigación, vio el problema y quiso resolverlo y actuó en consecuencia…“si no se difunde en la opinión pública ese logro pasaba lo que nos pasaba a nosotros. No existíamos desde el punto de vista de la gente…Yo pensé que ahí hay un problema y es que, una especie de círculo vicioso, porque la gente no puede evaluar y darle importancia o no darle importancia si no sabe de qué se trata”… Durante el diálogo, Belocopitow recuerda como positivo que Leloir le prometiera un lugar en el nuevo edificio de Parque Centenario, hecho que ocurrió en 1984, y evoca – ahora con una sonrisa- el resultado de su visita a los responsables de algunas radios, de las 3 agencias de noticias nacionales y de los diarios más importantes…“hubo una unanimidad total: ninguno consideró que era un tema que interesaba”…
Pero Belocopitow estaba dispuesto a dar batalla y a combatir, incluso, a los propios investigadores, algunos de los cuales“creían que era una cosa, algunos inclusive, negativa, hacer divulgación científica”… Retomando el concepto de persona entrenada, erigida en traductor“la idea, al comienzo, fue que los que estaban en contacto con la literatura científica, los investigadores, le dijeran a los becarios de periodismo científico: acá hay una nota de interés, o que puede ser de interés público y le explica por qué…El becario tiene que digerir ese material y preguntarle al investigador cuando no entiende algo, y con eso planea hacer la nota”… Belocopitow era conciente de que la dedicación a tiempo completo de dichos “traductores”, exigía contar con becas cuyo monto fuera similar a los de la Universidad o el Conicet. En este sentido, recuerda el decidido respaldo en 1985 del entonces presidente del Banco Provincia de BsAs, Aldo Ferrer, cuya política era de apoyo a las nuevas tecnologías en la Argentina, y que le dio el dinero equivalente a 3 becas… “también después se consiguieron becas del Banco Nación, del Banco Ciudad, algunas becas también de la UBA”… Así, el proyecto se puso en marcha y tuvo un primer fruto“la primera nota que pusimos nosotros en un diario fue sobre Sida. Va en realidad se llamaba la peste rosa en aquella época”…. Belocopitow relata que a los 3 meses apareció un trabajo donde aparentemente habían encontrado su agente causal, razón que lo llevó a comunicarse con el responsable del mismo medio…le digo: mire, parece que se encontró el agente causal de la peste rosa. No, dice. Esto ya está terminado…Y cuando muere Rock Hudson, que fue en septiembre, la nota se publicó creo que en abril, al producirse lo de Hudson ahí se produjo la explosión. Entonces todos los diarios llamaban pidiendo notas sobre la peste rosa“…)
Belocopitow evoca hoy con satisfacción el camino recorrido durante 17 años, lapso en que se dieron 67 becas y fueron publicadas unas 40 mil notas. Y recuerda con satisfacción a quienes pasaron por allí, muchos de los cuales ganaron premios y becas muy importantes…“hay mucha gente que está haciendo su trabajo profesionalmente. Otros se han dedicado a hacer libros de texto con criterio más periodístico. Otros han dirigido Centros de Divulgación científica de algunas facultades de acá, de BsAs, o del Interior, o en algunas universidades del Interior”… En la voluntad de Belocopitow, hoy figura la creación de una Agencia, convencido-como siempre- del poder de los medios para orientar y crear opinión científica en la gente…“y entre la gente están los dirigentes políticos, los dirigentes económicos”… Pese al progreso que nota en algunos políticos que -dijo- consideran a la ciencia como un tema importante, Belocopitow lamentó que…“todavía, la gran mayoría está totalmente en otra cosa”… Razón más que suficiente para no abandonar la tarea de crear una conciencia que, por algo, se busca impulsar cada día en las naciones desarrolladas con alto bienestar humano.

…….cortina…….LA CIENCIA ARGENTINA EN LA VIDRIERA…..cortina……….

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