Programa 10 – No a las teorías conspirativas. EEUU abogó en defensa de nuestra ciencia.

mayo 9th, 2004

No es bueno creer en teorías conspirativas para pensar el atraso argentino. En 1991, por ejemplo, EEUU abogó en defensa de nuestra ciencia.
Lo hizo el titular de la Academia de Ciencias de ese país en una carta enviada al entonces presidente argentino. Alertaba allí sobre algunos anuncios locales en la materia, que implicarían el colapso de nuestro sistema científico. El documento recordaba a nuestros premios Nobel, y que un país moderno lo es por incluir la iniciativa científica en su programa económico. Años después, también The Washington Post saldría en defensa de nuestros científicos. Y un científico catalán dijo que la Argentina no estaría en crisis de haberse invertido en conocimiento durante los últimos 40 años. El sistema, a falta de una estrategia nacional, sólo ha sobrevivido.

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LA CIENCIA ARGENTINA EN LA VIDRIERA

Las teorías conspirativas no siempre son buenas para pensar las razones del atraso argentino…Como ejemplo vale un fuerte apoyo llegado nada menos que de la Academia Nacional de Ciencias de los EEUU… Fue una nota de fecha 11 de febrero de 1991 firmada por su titular, Frank Press, y dirigida al entonces presidente argentino…(ráfaga)
Alli se expresaba el temor por una medida originada en BsAs cuya implementación podría implicar “el colapso de nuestro sistema científico”: la reducción de fondos del Estado argentino para la ciencia, y una orden tendiente a convertir en empresas privadas o fundaciones a instituciones oficiales de ese sector…La Academia alertaba que éste criterio usado en los EEUU, Europa y Japón para “objetivos industriales de corto plazo” no era recomendable para la Argentina…En nuestro caso -sostenía la Academia- era imprescindible el apoyo de la ciencia básica generadora de descubrimientos que derivarían en avances prácticos en materia de salud, ecología, agricultura, defensa, biotecnología y competencia industrial…(ráfaga)…

Ese histórico documento se detenía en recordar a nuestros premios Nobel en ciencias, consideraba que un país moderno lo es por incluir la iniciativa científica en su programa económico, y nos alentaba en la necesidad de retener a miles de jóvenes sobresalientes -todos ellos respetados y codiciados en el mundo- y que al acceder a los sistemas científicos de países de avanzada alcanzan lugares de privilegio…

Más cerca en el tiempo, en junio de 2002, el prestigioso The Washington Post lamentaba los bajos sueldos en el área científica y el poco reconocimiento social a quienes trabajan en ella. Y añadía que hacer ciencia en esas condiciones se transformaba en “un acto de patriotismo…(ráfaga)…

“La Argentina no estaría en crisis de haberse invertido en conocimiento durante los últimos 40 años”, esto lo dijo el físico catalá Enric Banda (secretario general de la European Ciencia Foundation)…También señaló que “la mejor manera de mantener rezagado a un país es NO hacer ninguna inversión y dejar que no se genere conocimiento”… (ráfaga)
Por fortuna, algo está sucediendo ahora dentro de nuestras fronteras para impulsar a un sistema científico que -como dijo recientemente el presidente del Conicet, doctor Eduardo Charreau- “perduró más como sobreviviente que como parte estratégica de una Política Nacional”… Habrá que estar atentos para que la nueva tendencia no sólo no cambie sino que se profundice… Será la única manera cierta de superar nuestra actual y triste emergencia…

..”LA CIENCIA ARGENTINA EN LA VIDRIERA”..


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